Huerta y Jardín

Plantines de invierno, tres opciones para sumar color al jardín

El Pensamiento, la Prímula y el Cyclamen son especies de gran importancia comercial, tanto nacional como internacional y se encuentran entre las más elegidas por los consumidores.

Revistas científicas de sociología, antropología y psicología muestran hace décadas el efecto de las flores y plantas ornamentales en las personas, en lo que hoy se llama “salud emocional”. Recientemente también se comprobó desde la neurobiología como el contacto con las flores y plantas estimula a los neurotransmisores relacionados con el bienestar a sentirse bien y positivo.

“La pandemia ha puesto de relieve la importancia de los espacios verdes en los ambientes modernos creados por el hombre”, expresó Daniel Morisigue, director del Instituto de Floricultura del INTA. En esa línea, aseguró que “en el hemisferio norte desde hace unos años ya se viene planificando con el concepto de Ciudades Verdes (Green Cities)”.

En sentido amplio, “el concepto abarca toda infraestructura verde en las grandes urbes, que incluyen desde la agricultura urbana y periurbana hasta las plantas de los balcones, pasando por los espacios públicos y el arbolado, lugares durante la pandemia que han ayudado a mitigar el encierro y el aislamiento social”, comentó el director.

Para los ambientes urbanos existe una variada gama de plantas estacionales que influyen en el bienestar de las personas y aportan a mitigar los efectos del cambio climático, la contaminación del aire, amortiguan el escurrimiento del agua y disminuyen el efecto isla de calor de la infraestructura gris.

Los plantines de invierno se convirtieron en una buena opción a la hora de embellecer el hogar. Existe una gama de colores muy amplia: desde los claros a oscuros, como los violetas casi negros, naranjas, rojos, fucsias o amarillos y blancos. Se pueden usar en grandes o pequeños jardines, en balcones, en terrazas, patios, canteros o macetas. Dependiendo de la iluminación solar a lo largo del día pueden elegirse variedades con requerimientos de mayor o menor exposición lumínica.

Foto: INTA

“El Cyclamen, también llamado Violeta de los Alpes, es una de las más populares, es una especie herbácea de floración invernal”, explicó Mónica Karlanian, técnica del Instituto de Floricultura. Esta especie procede del este de Europa, islas del mar Egeo, Mediterráneo este y de Asia menor (Antigua Persia).
De acuerdo con Karlanian, “en su hábitat natural permanece latente durante los cálidos veranos y desarrolla nuevo follaje durante las lluvias del otoño para florecer a finales de invierno hasta entrado el verano”. Presenta flores pequeñas, delicadas y muy atractivas por sus colores vivaces. Las hojas son de color verde matizadas, y su disposición es en forma de roseta. Tanto las hojas como las flores emergen de un tubérculo globoso originado por el engrosamiento del hipocotilo.

Su producción bajo invernáculo, desde la siembra hasta la venta, se lleva a cabo durante 28 a 36 semanas dependiendo del cultivar. La comercialización comienza a partir del final del verano a principios del otoño.

Por su parte, Maximiliano Parodi, productor de Cultivos Murayama, comentó que “la propagación a nivel comercial se realiza exclusivamente por semillas”. En cuanto a los cuidados del Cyclamen, indicó que hay que tener en cuenta “el riego, la luz y la fertilización”. Para la producción a escala, una vez plantado, se fertiliza una vez por semana para que el producto sea de calidad y tenga un buen desarrollo.

“El sustrato que utilizamos es un sustrato liviano para que la planta tenga buen drenaje y no se estanque el agua”, especificó Parodi. Y agregó que el uso que se le puede dar a esta planta es variado: puede ser en canteros, de interior, en maceteros, etc. Por último, indicó que la planta “es muy noble, tiene una floración muy larga, es muy delicada y tiene una buena salida en el mercado”.

Otras de las variedades preferidas por los consumidores son los Pensamientos y las Violas, que también son herbáceas de floración otoño-invierno, y de muy fácil cuidado. De todas las plantas anuales de la temporada otoño-invierno, son, sin duda, las más floridas de todas.

“Existen muchas variedades de pensamientos, unos con flores grandes, otros con flores medianas y las violas presentan flores pequeñas y delicadas siendo de porte más compacto”, especificó Karlanian. Y agregó: “la gran gama de colores que existen, hace que sean perfectas para realizar multitud de combinaciones, tanto utilizando exclusivamente pensamientos, como en conjunto con otras plantas”.

Foto: INTA

La tercera opción más elegida para esta época del año es la prímula ya que es uno de los mejores complementos florales cuando no se cuenta con un espacio muy luminoso, esta especie prefiere ambientes luminosos, pero sombreados y frescos (evitar el sol directo).

De acuerdo con Karlanian, “en el mercado existen cuatro especies, P. polyantha, P. malacoides, P. acaulis y P. obcónica, siendo estas dos últimas las más populares ya que son de floración temprana y abundante”. Están adaptadas tanto al exterior como al interior y se las puede ubicar en combinación con otras florales en canteros o maceteros. Su follaje es muy abundante”.

“Todas requieren bajos niveles de fertilización y especiales cuidados en el riego ya que son sensibles tanto a la falta como a los excesos de agua, por lo tanto, el sustrato proporcionado si se trasplanta debe ser poroso y se debe mantener siempre húmedo”, detalló la especialista del INTA.

Desde el Instituto de Floricultura realizan ensayos en función de problemáticas de cultivos tratando de resolver cuestiones técnicas de producción a nivel regional, por ejemplo: eficiencia en técnicas de propagación de diferentes especies, caracterizaciones de sustratos y otros materiales que se usan como componentes en mezclas de cultivo, análisis de la calidad del agua según las zonas de producción y aspectos relacionados con la sanidad de las plantas.

“En cuanto al uso de estas especies y particularmente a los problemas sanitarios que pudieran existir en ésta época hay que estar atento a los hongos que muchas veces se ven sobre las hojas o las flores desmejorando su calidad, por eso es preferible no mojar el follaje cuando se riega y hacerlo solo si es necesario, ya que eso genera un ambiente en el que los patógenos prosperan”, aseguró Karlanian.

En lo que respecta a las plagas, “también hay que estar alerta, aunque en invierno tienen menor incidencia, porque suelen aparecer algunos insectos, babosas y caracoles. En tal caso, la recomendación que hacemos siempre frente a estas circunstancias es acudir a un vivero o centro de jardinería especializado para un correcto asesoramiento”, concluyó la técnica.

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INTA
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