Quino, eterno en Mafalda

Los ocurrentes dichos de su personaje sobre las realidades sociales y políticas quedarán en la memoria de varias generaciones.

El dibujante y humorista murió a los 88 años. Sus reflexiones sobre la sociedad y la política a través de su personaje se replicaron en las redes para homenajearlo.
El dibujante y humorista gráfico Joaquín Salvador Lavado, conocido como “Quino” y creador de la emblemática tira Mafalda, murió hoy a los 88 años.

Mafalda, creada en 1964, iluminó las primeras reflexiones sobre la sociedad y la política, y de esa manera llegó al corazón de millones de hispanohablantes trascendiendo generaciones, países y culturas.

Es por este motivo que a través de las redes sociales dibujantes, artistas, cómicos y periodistas de Argentina y el mundo se encargaron de despedir a Quino y homenajearlo recordando sus tiras más influyentes.

A nivel nacional, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner recordó con un video el momento durante la inauguración del Centro Cultural Julio Le Parc en Mendoza, el 15 de octubre de 2012.“Quino y la “changuita” de gobernar Argentina. Hasta siempre maestro”, lo despidió.

“Quino, creador de Mafalda, no se ha ido, siempre se quedará con nosotros/as su inmensa humanidad, su empatía con la gente, su exquisito humor sobre cuestiones muy serias como la justicia, la libertad, el poder… ¡Hasta siempre maestro!”, publicaron desde Amnistía Internacional de España.

Desde Chile, la diputada Camila Vallejo Dowling escribió: “Y justo ayer Mafalda cumplió 56 años… Adiós a un grande, a quien nos hizo reír y pensar a través de las reflexiones y aventuras de una pequeña. Tu legado es eterno Quino”.

Quino y Mafalda

Justamente ayer se cumplieron 56 años de la primera vez que Mafalda vio la luz: fue un 29 de septiembre de 1964 en una publicación del semanario Primera Plana. La historieta había sido creada por Quino un año antes para una campaña de una agencia de publicidad y que finalmente no se realizó.

Tras aparecer en papel por primera vez, la pequeña de pelo negro y moño no tardó en convertirse en un símbolo de la década en Argentina y los países iberoamericanos. La historieta se editó hasta el 25 de junio de 1973 y se tradujo a más de treinta idiomas.

Mafalda no estaba sola. La historieta la completaban los personajes de su padre, su madre Raquel, su hermano Guille, su amigo Felipe, su amigo Miguel “Miguelito” Pitti y su amiga Libertad.

Gracias a Mafalda y sus ingeniosas historietas que hacían pensar y recapacitar a sus lectores sobre temas políticos, sociales y culturales, Quino recibió reconocimientos como la Orden Oficial de la Legión de Honor y en 2014 recibió el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en España.

Biografía de Quino: sus dibujos, caricaturas e historietas
Joaquín Salvador Lavado Tejón nació el 17 de julio de 1932 en Mendoza. Hijo de inmigrantes, tenía doble ciudadanía (argentina y española). El seudónimo de Quino lo llevó desde pequeño para distinguirse de su tío, Joaquín Tejón, quien era pintor y diseñador gráfico, y le inculcó la pasión por el arte.

Un joven Quino comenzó a estudiar en la Escuela de Bellas Artes de Mendoza a los 13 años tras la muerte de su madre. Poco tiempo después también falleció su padre. Quino tenía apenas 17 años.

En ese momento, y decidido en convertirse en autor de historietas, abandonó los estudios y buscó trabajo en distintas editoriales de Buenos Aires. Tras realizar el servicio militar obligatorio, en 1954 pudo establecerse en la Ciudad.

Su primera publicación fue en el semanario Esto Es donde consiguió que le dieran una página de chistes. Desde entonces comenzó a replicar sus tiras de humor y colaborar con medios como Leoplán, TV Guía, Vea y Lea, Damas y Damitas, Usted, Panorama, Adán, Atlántida, Che y el diario Democracia.

Con un buen presente y dedicándole tiempo también al amor, Quino se casa con Alicia Colombo en 1960.

En 1963 publicó su primer libro recopilatorio de historietas y chistes gráficos: “Mundo Quino”. Este será el primero de 23 libros publicados entre los que se destacan A mí no me grite (1972), Yo que usted… (1973), Déjenme inventar (1983), Quinoterapia (1985) y Sí, cariño (1987).

En la década del ’90 se publicaron Humano se nace (1991), Yo no fui (1994), Cuentecillos y otras alteraciones (1995) (sólo las ilustraciones; textos de Jorge Timossi), ¡Qué mala es la gente! (1996) y ¡Cuánta bondad! (1999).

En tanto, Esto no es todo (recopilación) (2002), ¡Qué presente impresentable! (2005), La aventura de comer (2007), Toda Mafalda (2007), ¿Quién anda ahí? (2012) y Simplemente Quino (2016) llenaron el nuevo siglo de dibujos, historietas y chistes para pensar y reflexionar sobre la realidad sociopolítica.

Mafalda, la niña que creó Quino y que llegó a miles de hogares con un reconocimiento mundial, deja cientos de frases que quedan grabadas en la memoria de sus lectores, como aquella famosa que dice: “Paren el mundo que me quiero bajar”.

Contundentes, irónicas, inconformistas, las ocurrencias de Mafalda a lo largo de sus 56 años de historia, es decir las frases que Quino escribió para su personaje más emblemático, tuvieron un impacto de generación a generación por su vigencia con los años y porque lograron salir de la tira para convertirse en máximas con gran humor y sentido social.

“Como siempre: lo urgente no deja tiempo para lo importante”, “¿Y si en vez de planear tanto voláramos más alto?”; “No es que no haya bondad, lo que pasa es que está de incógnito”, son algunos de los juegos de palabras con los que Quino desplegaba el humor para hacer de su tira una crítica social y una denuncia contra la desigualdad, la crueldad y la injusticia mundial.

Es que Mafalda era irreverente, una militante liberal que quedaba absorta ante la injusticia, la hipocresía y la discriminación.

Cuando en 2014 se celebraron los 50 años de la famosa tira y los medios le preguntaban a su creador cuál sería la principal preocupación de Mafalda en ese año, Quino -simple pero tenaz- respondió: “La estupidez humana, seguro”.

Mafalda también podía ver a su mamá fregando y preguntarle “Mamá, ¿qué te gustaría ser si vivieras?” y de tanto mirar a su alrededor también era capaz de asegurar que “Lo malo de la gran familia humana es que todos quieren ser el padre”. De hecho, frases como esas convirtieron al personaje en un icono para representar la lucha de las mujeres desde las infancias.

Incluso cuando en Argentina se debatía la interrupción voluntaria del embarazo circulaba en las redes una imagen de Mafalda con el pañuelo celeste, que representa a los sectores que están en contra del aborto legal, seguro y gratuito. A propósito de aquella versión, Quino circuló un mensaje: “Se han difundido imágenes de Mafalda con el pañuelo azul que simboliza la oposición a la ley de interrupción voluntaria del embarazo. No la he autorizado, no refleja mi posición y solicito sea removida. Siempre he acompañado las causas de derechos humanos en general, y la de los derechos humanos de las mujeres en particular, a quienes les deseo suerte en sus reivindicaciones”.

Mafalda podría gritar apenas se despertaba “¿Buen día ¿se han abolido ya las injusticias terrestres?” o con una ironía disfrazada de ingenuidad deslizar “¿Se han acabado el hambre y la pobreza en el mundo?”.

Acaso la potencia de sus frases radiquen en la formulación de la pregunta como enunciación de sentido y en la observación de su alrededor, esa forma de mirar que también puede reducirse a otra oración que ha quedado estampada en diversos objetos: “¿Pescás el fondo social del asunto?”.

 

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MinutoUno / Pagina12
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