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El corazón del decreto es el índice de peligro de incendios, que se calcula todos los días con información oficial del Servicio Meteorológico Nacional, tomada a las 12 del mediodía y publicada alrededor de las 13 horas. Ese valor no es fijo: cambia según el viento, la temperatura, la humedad y otras variables climáticas.
Lo cierto es que no alcanza con “más o menos saber” cómo está el clima. Consultar el índice cada día es clave, porque de ese número dependen las restricciones que rigen en toda la provincia.
Hay límites que no se discuten y que están vigentes todo el año. Está prohibido hacer fuego en espacios públicos, como playas, senderos, veredas y sectores similares. Tampoco se permiten quemas de ningún tipo, en ningún lugar, sin excepciones.
Estas restricciones permanentes buscan reducir al mínimo las situaciones de riesgo que, en segundos, pueden convertirse en incendios de gran magnitud.
Cuando el índice de peligro de incendios alcanza el nivel EXTREMO, la prohibición es total. En ese escenario, no se puede hacer fuego en ningún punto de la provincia de Río Negro, incluidos terrenos privados, campings y espacios recreativos, estén donde estén.
No importa si el lugar parece seguro o si “siempre se hizo así”. Con riesgo extremo, el fuego queda completamente fuera de juego.
Uno de los temas que más dudas genera es el uso del fuego en propiedades particulares. La normativa es clara: con índice EXTREMO, el fuego al aire libre está prohibido bajo cualquier circunstancia.
Incluso actividades cotidianas como el asado representan un riesgo alto. En esos días, solo se permiten espacios cerrados y seguros, siempre respetando las condiciones establecidas para esa jornada. No hay margen para improvisar.
Desde el SPLIF (Servicio de Prevención y Lucha contra Incendios Forestales) fueron claros: el organismo no otorga habilitaciones. Su función es realizar inspecciones y emitir recomendaciones técnicas, en el marco del decreto vigente, para reducir riesgos y mejorar la seguridad.
Es decir, no existe una “autorización automática” para hacer fuego: todo depende del índice diario y del contexto.
Ante una situación de riesgo o un incendio, las denuncias deben realizarse exclusivamente por canales oficiales:
103 – Protección Civil
Las redes sociales y los teléfonos personales del personal no son vías válidas. No es un capricho: cada llamado mal direccionado puede demorar una respuesta urgente.
Durante un incendio, el radio operador es una pieza central. Mantiene la comunicación con los combatientes en el terreno y gestiona los recursos necesarios en tiempo real. Por eso, cuando se llama al SPLIF, hay que ir al punto.
Informar claramente el motivo del llamado, indicar el lugar con la mayor precisión posible y escuchar las indicaciones. Cada segundo cuenta: una línea ocupada de más puede afectar toda la coordinación operativa.
Un dato que suele generar confusión: el SPLIF no investiga las causas de los incendios. Su rol está enfocado en la prevención operativa, la respuesta ante emergencias, la contención y el combate del fuego. La investigación queda en manos de otros organismos.
Más allá de las emergencias, hay un trabajo silencioso y constante. Difusión diaria del índice, comunicación permanente por redes sociales y WhatsApp oficial, articulación con distintos sectores y acciones territoriales de prevención.
Puede parecer repetitivo, pero no lo es. En materia de incendios, la información a tiempo también salva territorio, recursos y vidas.