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¿Qué es el Plan Castello?

Por Silvia Horne. El Plan Castello consiste en una estrategia diseñada por el gobernador Weretilnek para obtener dinero fresco que le permita llevar liquidez a las arcas provinciales.

No es novedoso para los rionegrinos. Ya se desplegó esta misma estrategia con el bono fijo de Petrobras, ofreciendo bondades a los municipios en obras que se inauguraron repetidamente sin haberse aun concretado y que aún estamos esperando, tales como:

El Hospital de Catriel que se prometieron  $71.982.166 y se pagaron $0, la escuela Primaria Nº 204 Catriel que se prometieron $42.699.121 y se pagaron $3.538.601, la escuela Nº 201 Bariloche que se prometieron $23.714.932 y se pagaron $589.221, la escuela Primaria Nº 57 Cervantes que se prometieron $13.930.865 y se pagaron $4.050.001, la escuela Primaria Nº 285 Cipolletti que se prometieron $16.407.393 y se pagaron $7.287.807, la escuela Primaria Nº 235 Villa Regina que se prometieron $33.586.962 y se pagaron $11.929.105, el Centro de Educación Técnica Nº 22 Cipolletti que se prometieron $17.240.86 y se pagaron $4.814.128, el Centro de Educación Técnica Gral. Roca que se prometieron $28.161.385 y se pagaron $17.839.899.

 

 

 

También se está esperando en Las Grutas la construcción del nuevo hospital, que ya debería estar finalizado con un monto de $52.797.168 y en Gral. Roca todavía están la promesa de Instalar 200 cámaras de seguridad y el sector de pediatría infantil en el Hospital.

En Bariloche la compra de un predio para construcción del polo industrial, la ampliación de la planta depuradora de desechos cloacales, la “planta compacta”, para tratamiento de los efluentes, la prometida Infraestructura carcelaria, siguen pendientes.

En aquel caso el gobernador estaba percibiendo un dinero extraordinario por concesionar áreas para la explotación del subsuelo, que lamentablemente no dejó rastro para los rionegrinos de las siguientes generaciones y tampoco alguna solución trascendente para mejorar o sostener sus condiciones de vida y la perspectiva de futuro y progreso, como podría haber sido una banca provincial.

Entiendo que este es un caso similar, aunque difiere en el origen, el “Plan Castelló” se trata de contraer deuda como modo de hacerse de recursos monetarios, y las áreas concesionadas se trataba, más bien de “las joyas de la abuela” de nuestros recursos naturales.

Lamentablemente no se ha dado el debate lo suficientemente abierto, y las mayorías desconocen o conocen parcialmente una medida, que si se aprueba, va a marcar fuertemente el futuro de los rionegrinos.

 

 

 

¿En qué consiste el “Plan Castello”?

Se trata de contraer deuda por 580 M USS dólares, dando como garantía todas las formas en que se distribuye la coparticipación, cualquier recurso de origen provincial sin afectación especifica, y/o regalías hidroeléctricas, mineras, de petróleo y/o gas y/o el canon extraordinario de producción y/o recursos   propios de libre disponibilidad, u otro tipo de activos o flujos que disponga el Poder Ejecutivo Provincial, o sea casi todo el patrimonio, y a “tasas variables”, fija o mixta, amortizables entre 6 y 12 años (sic). De paso se habilita el sometimiento a la ley extranjera de acuerdo que corresponda.

¿Cómo se reparte?

El 90% queda en la provincia, para destinarlo a “obras de infraestructura” y el restante  10% a los municipios y Comisiones de Fomento, para obras y bienes de capital, mitad por coparticipación *ley 1946 y resto por partes iguales.

La  Comisión de seguimiento cuenta con mayoría absoluta del ejecutivo y su oficialismo legislativo, y es quien puede determinar prioridades. Se conformaría un fondo fiduciario y todo bajo la administración del Ministro KREMER.

El proyecto de ley incluye un anexo de una (1) página, que lista escuetamente obras, algunas ya muy conocidas, otras llamativamente insólitas como aeropuertos, el caballito de batalla de Bariloche: el ya famoso parque tecnológico, obras de saneamiento, electricidad y viales.

El repago de la deuda que Weretilnek propone, supone algún modo de producir riquezas, de generar recursos, al menos para afrontar los compromisos que genere, pero nada se dice respecto a la reactivación de la producción.

El gobierno central traslada la crisis a las provincias. Las acorrala, empujándolas al ajuste. En la transferencia de recursos vienen ahora por los ingresos brutos, única fuente de recursos propios, vinculadas a su capacidad productiva a cambio de una promesa del futurismo fantástico, de redistribuir impuestos regresivos como el IVA.

Es difícil de creer que en un país que se dirige a la recesión se puedan generar y recaudar nuevos ingresos.

En este contexto, con una discusión de fondo sobre la posibilidad de trocar la Ley 279 de Tierras por un régimen que le pone las condiciones que quieren los especuladores inmobiliarios, y habilitando al mismo tiempo el expansionismo del magnate Lewis sobre el mercado energético, con los productores frutícolas en quebranto, el turismo desviando destinos hacia chile, y el fin de la MCC en Sierra Grande, entre otros serios problemas.

 

Por Silvia Horne – Diputada Nacional

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