Música

Pesar en el rock argentino por la muerte de Willy Crook

El saxofonista, guitarrista, vocalista y compositor de rock argentino, fue parte de grandes bandas de rock de Argentina como Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y Los Abuelos de la Nada.

En la actualidad se encontraba en plena actividad con su banda Funky Torinos.

Eduardo Guillermo Pantano, conocido popularmente como Willy Crook murió hoy a los 55 años. La noticia la informó su agente de prensa Paula Alberti. El músico había sufrido un ACV el 8 de junio, por el cual había sido inducido a un coma farmacológico del cual no tuvo recuperación.

Hasta antes del ACV, Willy se encontraba en plena actividad junto a su banda Funky Torinos, con quienes dos años atrás editó el disco Lotophagy.

En su carrera artística se destacó y colaboró con artistas nacionales como Charly García, Los Fabulosos Cadillacs, Pachuco Cadáver, Sumo, Los Gardelitos, Riff, Comida China, Los Encargados, Los Mimilocos, Andrés Calamaro, Jorge Pinchevsky e internacionales como Rita Marley, Los Toreros Muertos, El Bajista Miguel Gandulfo y los tremendos Gotan Project, Alvin Lee, Echo & The Bunnymen y Dermis Tatú.

Con su saxo fue un una pieza fundamental en Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Fue también telonero de James Brown y David Bowie en sus visitas a Buenos Aires.

A partir de 1997 formó su propia banda: Los Funky Torinos, en cuyo primer disco, Willy Crook & the Funky Torinos, participaron artistas como Miguel Zavaleta, Daniel Melingo y Fernando Samalea.

Su trayectoria

Nacido en Villa Gesell con el nombre de Eduardo Guillermo Pantano Crook, su primera aparición reconocida fue en 1985, cuando participó de la grabación de «Gulp!», el primer disco de la banda liderada por Carlos «Indio» Solari y Skay Beilinson. Con Los Redondos, Un año más tarde, con los Redondos se metió nuevamente al estudio para meter su saxofón en el recordad «Oktubre».

A pesar de ser considerado el gran referente del funk local, aunque prefiera definir como acid jazz o rhythm & blues a su estilo de música en caso de tener que elegir una etiqueta, Willy Crook afirmó en una entrevista con Télam que él nunca tuvo «un casamiento fanático de género».

En el mismo reportaje, el músico destacó que el haber sido parte de propuestas tan disímiles, como el caso de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Riff, Los Abuelos de la Nada o el Fontova Trío, entre otras, «sin dudas aportaron a consolidar una robusta promiscuidad de estilo» en su cabeza.

Toda esa información musical le dieron a este artista distintas herramientas para desarrollar una carrera solista en donde acusó recibo de las fuertes influencias de ritmos de raíz negra, tal como lo confirma una vez más con su disco «Lotophagy» junto a su banda los Funky Torinos, formada en 1997.

«Tanto para unir voluntades en Funky Torinos como en cualquier sociedad espirituosa es indispensable tener y percibir en los otros el ‘como qué’, artículo aún no definido por la ciencia visible ni oculta. Sólo sabemos que unos lo tienen y otros no», dijo en referencia a los constantes cambios de formación en su banda.

Luego de sus registros con los Redonditos de Ricota, supo colaborar con referentes como Sumo, Charly García, y Javier Martínez. Así, Crook delineó su estilo a partir de su labor en Lions in Love, el grupo que compartió con Daniel Melingo, para luego intensificarlo en su etapa solista.

Su labor como solista

Como solista, editó 11 discos, y participó de proyectos tan disímiles como Los Encargados, esa banda de pop integrada por Daniel Melero y Mario Siperman, entre otros, y que fuera echada de un escenario a piedrazos previa a la presentación de Riff, otro de los grupos de los que participó, demostrando su versatilidad da la hora de tocar el saxofón.

Esa variedad musical en la que se manejaba también lo puso en estudios de grabación, salas de ensayo y escenarios con Andrés Calamaro y Virus, pero también como soporte de James Brown Band, David Bowie, Gotan Project, Rita Marley, Alvin Lee, Matt Bianco, Toreros Muertos y Echo & The Bunnymen.

Semejante actividad y reconocimiento se dieron en el marco de un camino singular en el que se tomó 12 años de silencio artístico, lapso en el que abandonó por completo la actividad, se instaló en Villa Gesell en donde hacía traslados de perros y, según afirma, literalmente olvidó por completo que era músico.

En la actualidad, se encontraba interpretando los discos más importantes de su carrera, además de clásicos y versiones con su banda, tarea que a regañadientes también abordó por streaming.

«Es muy frustrante porque impide la verdad de la situación que es algo tan sencillo como juntarse y tocar para gente que se junta a escuchar. Es muy frustrante por el espectáculo y, segundo y principal, porque nos tenemos mucho cariño en la banda, respeto, admiración. Hay una buena onda repugnante. Es espantoso no poder juntarnos», señaló el artista en una entrevista con Télam de mayo de 2020.

En tonó burlón añadió entonces: «Yo me estoy psicopateando y me considero un niño pandemial que cuenta asombrado: `Dice la leyenda que antiguamente la gente se juntaba en lugares para ver a otra gente tocando en un escenario. Es ridículo hay teorías que dicen eso e, incluso, que la Tierra es redonda´».

También en esa entrevista se mostró crítico del accionar humano que nos pone en pandemia y dijo: «El ser humano, a lo largo de su historia, se ha tropezado con la verdad más de una vez, pero siempre se ha levantado y ha seguido camino, así que no sé si quedará alguna enseñanza de esto. Lo que sí me enorgullece es que sí tenemos algo en común con los animales. No es la nobleza, desde luego, sino el peligro de extinción».

El 8 de junio, fue ingresado a un sanatorio tras sufrir un accidente cerebro vascular, donde fue inducido a un coma farmacológico y tuvo asistencia mecánica para su respiración

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