Los datos más recientes de la temperatura del Pacífico ecuatorial muestran una aceleración del calentamiento. En la región Niño 3.4, uno de los principales sectores utilizados para monitorear la evolución de El Niño, la anomalía de temperatura superficial llegó a +1,8 °C durante la última semana analizada.
El registro adquiere relevancia porque se encuentra apenas 0,2 °C por debajo de los +2 °C, un valor que suele utilizarse como referencia para identificar episodios de intensidad muy fuerte.
La evolución también fue rápida. En la semana centrada en el 29 de julio, la anomalía se ubicaba en +1,5 °C. Siete días después había aumentado otros tres décimos.
¿Puede continuar esta tendencia? Los pronósticos actuales sugieren que el Pacífico todavía podría calentarse durante las próximas semanas, aunque una medición puntual no alcanza por sí sola para determinar cómo será la intensidad de toda la temporada.
Una señal llamativa frente a las costas de Perú
El calentamiento no se limita a la zona central del Pacífico. En la región denominada Niño 1+2, ubicada frente a las costas de Perú, se registró una anomalía de +3,3 °C, un valor particularmente elevado.
Estos sectores son observados con atención porque las variaciones de la temperatura del océano tienen capacidad para modificar la circulación de la atmósfera. Como consecuencia, pueden cambiar los patrones habituales de precipitaciones y temperaturas en diferentes partes del mundo.
Para Argentina, esto significa que el comportamiento de El Niño merece seguimiento, aunque todavía sería apresurado traducir estos registros en un pronóstico concreto para una localidad o región determinada.
El dato que preocupa: mucho calor debajo de la superficie
Uno de los aspectos más destacados del actual episodio se encuentra lejos de la vista. Debajo de la superficie del Pacífico ecuatorial se acumula una extensa masa de agua cálida.
Las anomalías absolutas llegaron a valores de hasta +2,6 °C, mientras que los mapas de monitoreo muestran una estructura de agua cálida que se extiende en profundidad.
Este reservorio puede convertirse en un factor importante para la evolución del fenómeno durante los próximos meses. En otras palabras, no solo importa cuánto se calentó la superficie del océano, sino también qué cantidad de energía térmica permanece almacenada debajo.
Los registros fueron suficientemente llamativos como para que la NOAA ampliara hasta los 8 °C el límite superior de la escala utilizada en uno de sus mapas para representar las anomalías de temperatura.
Qué podría ocurrir durante los próximos meses
Las condiciones atmosféricas también podrían favorecer un nuevo impulso del calentamiento. Entre los factores bajo observación aparece la Oscilación de Madden-Julian (MJO), cuya evolución puede generar condiciones que favorezcan cambios adicionales en las temperaturas del Pacífico.
Si el calentamiento continúa, la región Niño 3.4 podría alcanzar el umbral de +2 °C en las próximas semanas. Sin embargo, eso no significa automáticamente que toda la temporada vaya a quedar definida como un episodio de intensidad muy fuerte.
La evolución deberá analizarse de manera sostenida y con nuevos registros. Los pronósticos ubican el período de mayor intensidad de El Niño 2026-2027 entre octubre y diciembre, por lo que todavía queda por delante una etapa importante del fenómeno.

La relación entre El Niño y el clima argentino no es idéntica en todas las regiones ni se manifiesta siempre de la misma manera. El fenómeno puede modificar los patrones de circulación atmosférica y favorecer cambios en las precipitaciones y temperaturas, pero la respuesta depende también de otros factores meteorológicos y oceánicos.
Por eso, aunque el fortalecimiento de El Niño es una señal relevante, no permite anticipar por sí solo cómo será el clima de cada provincia o ciudad durante los próximos meses.
La clave estará en observar si el calentamiento del Pacífico continúa aumentando y cómo responde la atmósfera. También será determinante conocer qué ocurre con la masa de agua cálida acumulada bajo la superficie.
Un fenómeno que todavía puede cambiar
El Niño 2026-2027 entra así en una etapa de especial seguimiento. Los +1,8 °C registrados en Niño 3.4 lo colocan muy cerca de un nivel considerado excepcional, mientras que el calor acumulado en las profundidades del Pacífico agrega otro elemento para tener en cuenta.
El escenario todavía está abierto. Los próximos meses, y especialmente el período comprendido entre octubre y diciembre, permitirán determinar si este episodio termina convirtiéndose en uno de los eventos más intensos de los últimos años y cuál será, finalmente, su influencia sobre el clima de Argentina.

