Argentina

Duro comunicado del Comité Paralímpico contra Gonzalo Bonadeo

Mediante un fuerte comunicado, el Copar le hizo una feroz crítica al periodista y lamentó que vea "a la persona con discapacidad como alguien distinto y que solamente está para dar lástima".

La viralización de una charla que Gonzalo Bonadeo brindó en la Casa de la Cultura de Salta en 2016 sigue dando qué hablar. Y las reacciones se multiplican con duras apreciaciones hacia el periodista.

Desde distintos sectores surgieron críticas y el Comité Paralímico Argentino (Copar) emitió un comunicado durísimo que cierra con un párrafo conmovedor: «Seguramente Bonadeo desconozca las lágrimas de Yanina (Martínez) en la previa a desfilar como abanderada en la ceremonia inaugural de los Juegos de Tokio. No eran lágrimas por haber sobrevivido a su drama. Eran lágrimas de orgullo y de emoción de representar a su país».

La extensa carta, firmada por el presidente de Copar, Carlos Rodríguez, no hace otra cosa que sumarse a la infinidad de cuestionamientos que recibió el periodista de TyC Sports y el enojo que sus tristes expresiones generaron. El siguiente es el texto del comunicado:

«Tiene toda la razón cuando para responder “si cree que se le dio una buena cobertura a los Juegos Paralímpicos (de Río 2016) teniendo tan buenos deportistas”, arranca reconociendo que es bocón y que no le preocupa decir barbaridades.

Luego de ese reconocimiento personal, lamentablemente se escuchan 4:30 minutos de barbaridades. Una tras otra sobre el paralimpismo y los deportistas con discapacidad.

Luego de aseverar que “Los Juegos Paralímpicos no deberían tener medallas” y que “Habría que sacarle el barniz competitivo que tienen”, empezó a dar una explicación de la clasificación funcional de Guillermo Marro absolutamente equivocada. Plantea desde el desconocimiento que Marro no puede mover las piernas por un daño cerebral, por eso lo ponen en una categoría con personas que tienen daño cerebral y/o con personas con Síndrome de Down, no con gente sin piernas, y son abogados y médicos los que determinan en qué categoría compite cada deportista según el grado de lesión.

La verdad es que la Guía de Clasificación Funcional del Comité Paralímpico Internacional para natación establece que en la Clase S7 (la de Marro), compiten los deportistas “con amputación de una pierna y un brazo de lados opuestos, o parálisis de un brazo y una pierna del mismo lado, o nadadores con control total de los brazos y tronco y alguna funcionalidad en las piernas”.

A su vez, aseverar que un chico con Síndrome de Down, como tiene daño cerebral, compite en la misma categoría, es una falacia en primer lugar porque la persona con Síndrome de Down no tiene daño cerebral sino un trastorno genético producto de material genético adicional del cromosoma 21. Además, los deportistas con Síndrome de Down no compiten en la esfera del movimiento paralímpico sino que tienen su propia estructura deportiva internacional.

Luego siguió la charla hablando de una chica nadadora norteamericana de 17 años que ganó 4 medallas doradas en Londres 2012 y que en un mundial de “lisiados” al año siguiente no la dejaron competir por un reclamo del médico de Canadá porque tenía posibilidades a futuro de volver a caminar. Según él, algo cruel.

A la nadadora que hace referencia es a Victoria Arlen, ganadora de una medalla dorada y tres plateadas en Londres 2012, quien a los once años contrajo mielitis transversa y encefalomielitis aguda diseminada que la llegó a paralizar completamente durante 4 años, pero luego se recuperó, en 2016 volvió a caminar, y en 2017 fue semifinalista en la versión norteamericana del Bailando por un sueño. Por lo tanto, el reclamo hecho oportunamente por el equipo canadiense, había sido correcto.

Más adelante dice que “la medalla de cualquiera de estos chicos la ganó cuando decidió sobrevivir a su drama”, y “no me imagino vivir con una falange menos, imagínate ser ciego, no tener piernas, o no tener brazos, o no tener brazos ni piernas”.

Lo dramático es tener que vivir en una sociedad donde aún hay gente (por suerte cada vez menos), que ve a la persona con discapacidad como alguien distinto, y que solamente está para dar lástima.

Luego, para referirse a Yanina Martínez, la describe como “la chiquita que ganó los 100 metros llanos” y que eso fue porque hubo 14 finales.

Ya que en los Juegos Paralímpicos, no es meritorio ser campeón en los 100 metros porque hay 14 finales, con ese mismo criterio, seguramente estará de acuerdo con que en los Juegos Olímpicos no se divida más por sexo y/o categoría por peso y compitan todos juntos. Por ejemplo: Que haya un solo equipo nacional de hockey, o que la Peque Pareto compita en la misma categoría que Emmanuel Lucenti. ¿Por qué tiene que haber distintas categorías por sexo y/o peso?

“Poner juntos a los Juegos Olímpicos y Paralímpicos es muy hipócrita y hay mucha culpa del que cree que es lo mismo”.

Por suerte, hace ya más de 33 años que el Comité Olímpico Internacional (COI) y el Comité Paralímpico Internacional (IPC) en representación de ambos movimientos, no piensan de igual manera, realizan los Juegos en las mismas sedes de manera consecutiva y son un ejemplo de la inclusión progresiva que se busca como sociedad mundialmente.

Para terminar, dice que “El ejemplo del lisiado o el discapacitado no puede estar asociado a ganar una medalla a cualquier precio”.

Le faltó referirse a las personas con Síndrome de Down como mogólicos y ahí ya completaba todos los términos discriminatorios que lamentablemente aún se siguen escuchando en la sociedad.

Por otro lado, las preguntas que surgen son: ¿Porqué no puede asociarse a que una persona con discapacidad quiera ganar una medalla? ¿Un deportista convencional sí puede querer ganar una medalla?

Como reflexión final, es una pena que un referente del periodismo deportivo piense y se exprese de esta manera, porque los Juegos Paralímpicos y sus deportistas son la oportunidad ideal para que se visibilice la discapacidad y sean el motor para avanzar a la inclusión en una sociedad diversa.

Seguramente Bonadeo desconozca las lágrimas de Yanina en la previa a desfilar como abanderada en la ceremonia inaugural de los Juegos de Tokio. No eran lágrimas “por haber sobrevivido a su drama”. Eran lágrimas de orgullo y de emoción de representar a su país y demostrar que es de las mejores del mundo. PORQUE PARALIMPICO TAMBIÉN SE ES TODOS LOS DÍAS».

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