Los reyes de la Patagonia
Unos 18 integrantes de la familia Braun forman parte del Gobierno. Hay unos cuántos más que tienen negocios diversos con el macrismo, tantos privados como públicos. Un ejemplo se conoció cuando se supo cuál sería el nuevo hotel donde se hospedaría la tripulación de Aerolíneas Argentinas durante sus estadías en El Calafate. El sorpresivo ganador fue el hotel boutique Esplendor, de los hermanos Carlos y Sebastián Braun, pese a que la habitación fue cotizada 250 pesos más cara que en el Alto Calafate, vinculado a los Kirchner. Marcos Peña Braun se excusó de dar su opinión al respecto. «Mi familia es muy grande”, dijo entonces. El caso fue uno de los primeros altercados del Ejecutivo con la ahora ex titular de Aerolíneas, Isela Constantini.
Efectivamente, los Braun son muchos, en su árbol genealógico son comunes los matrimonios con diez hijos o más, pero se mantienen en contacto. Los comienzos de la familia en el sur fueron narrados en «La Patagonia Trágica”, de José María Borrero, y en «La Patagonia Rebelde”, de Osvaldo Bayer. Posicionados como grandes terratenientes luego del exterminio de las comunidades aborígenes que poblaban la región, los Braun y los Menéndez crearon La Sociedad Anónima Importadora y Exportadora de la Patagonia, conocida como «La Anónima”. Una tienda de ramos generales, comestibles e indumentaria que se convirtió en un monopolio en la zona.
El origen de la revuelta de «La Patagonia Rebelde” podría tomarse como antecedente lejano a lo que se denuncia ahora en Comodoro Rivadavia. Por lo menos en el espíritu. Uno de los reclamos de los peones de las estancias –que trabajaban en condiciones muy precarias, de sol a sol y con escaso abrigo– era que La Anónima les tomaba los vales a un precio menor a lo que correspondía. La represión a los trabajadores terminó con una masacre en la estancia «La Anita”, también propiedad de los Braun, en diciembre de 1921.
La empresa atravesó diferentes etapas pero nunca perdió su preeminencia en el sur del país. Durante la última dictadura militar, los hermanos Federico y Pablo Braun recuperaron el control de la firma, ya convertida en cadena de supermercados. Ambos son tíos de Miguel Braun, hijo de otro de sus hermanos, el fallecido economista Oscar Braun. Muy relacionados en el mundo de los negocios y la política, el patriarca Federico Braun –uno de los directores del Grupo Financiero Galicia– es también vicepresidente de la Asociación de Supermercados, por lo que es natural contraparte de su sobrino en casos como la discusión de precios. Pero es sabido que los casos de conflictos de intereses no constituyen una gran preocupación para el macrismo, hay pocos funcionarios que se salven de no caer en alguno.
Marcos Peña pertenece a otra rama de la familia, aunque la relación es estrecha. Su madre es la catequista Clara Braun y uno de sus hermanos, Eduardo Braun, compartió durante muchos años la conducción de la aerolínea Austral con los Braun de La Anónima.
Hasta anoche no se conocía reacción del jefe de Gabinete y del secretario de Comercio ante la actitud tomada por la empresa de la familia ante el desolador panorama que atraviesa Comodoro Rivadavia. Lejos de las penurias de los chubutenses, en el Hilton de Puerto Madero, Peña cerraba el mini Davos desgranando frases del credo oficial: «Vamos a defender el valor del comercio libre”, les prometió a los CEO de multinacionales.
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