Alcohol al volante en Río Colorado: cuatro accidentes en ocho días y una ley que sigue sin respetarse
Cuatro accidentes de tránsito en apenas ocho días volvieron a encender las alarmas en Río Colorado. En todos los casos, los conductores tenían alcohol en sangre, pese a que rige la política de Alcohol Cero tanto a nivel provincial como municipal. Los hechos ocurrieron entre fines de diciembre y los primeros días de enero, en distintos barrios y horarios, y aunque no hubo heridos, la preocupación crece: ¿hasta cuándo se podrá evitar una tragedia?

La repetición de estos episodios ya no puede leerse como hechos aislados. El alcohol al volante en Río Colorado aparece, una vez más, como el factor común detrás de una serie de siniestros que podrían haber tenido consecuencias mucho más graves.
Datos concretos, riesgos reales
El hecho más reciente se registró el sábado 3 de enero, alrededor de las 9:30, en calle Valerio Lertora. Un Volkswagen Bora rojo terminó impactando contra un paredón. El test de alcoholemia arrojó 1,43 gramos de alcohol en sangre.
Dos días antes, el 1 de enero, a las 8:50 de la mañana, un Fiat Uno protagonizó otro accidente en Italia 216. En este caso, la graduación alcohólica fue aún mayor: 1,78 g/l.
El 25 de diciembre, a las 7:15, un conductor perdió el control de su vehículo en calle República Española, provocando daños no solo en el auto, sino también en el alumbrado público. El control de alcoholemia fue positivo, con 1,13 gramos de alcohol en sangre.
El cuarto episodio ocurrió el viernes 2 de enero, a la 1:50 de la madrugada, en calle Yrigoyen. Allí, el test marcó 2,67 g/l, una cifra extremadamente alta y peligrosa para cualquier maniobra al volante.

Alcohol Cero: una norma clara, incumplida
No hay grises en la legislación vigente. En todo el territorio de la provincia de Río Negro rige la Ley Provincial N.º 5.259, sancionada en 2017, que prohíbe conducir cualquier tipo de vehículo con una tasa de alcoholemia superior a cero gramos por litro de sangre.
En el plano local, Río Colorado reforzó esta política a través de la Ordenanza Municipal Nº 2.217, que adhiere y profundiza el concepto de Alcohol Cero al volante, dejando en claro que cualquier consumo previo es una infracción grave.
Aun así, los hechos se repiten. Y lo más llamativo es que varios de los accidentes ocurrieron en horarios matutinos, cuando la ciudad ya está plenamente activa: peatones, bicicletas, niños y adultos mayores compartiendo el espacio público.
¿Control, cultura o responsabilidad individual?
¿Hace falta intensificar los controles en más franjas horarias? ¿Es suficiente la sanción económica o administrativa? ¿O el problema es más profundo y tiene que ver con una conducta social que todavía minimiza el riesgo de manejar después de tomar?
En este contexto, en el Municipio de Río Colorado intensificó los controles viales, con mayor presencia de inspectores en distintos puntos de la ciudad y en franjas horarias variadas. Se trata de una medida que venía siendo fuertemente demandada por la comunidad, especialmente ante la reiteración de hechos vinculados al alcohol al volante y accidentes. Si bien no es una acción exenta de resistencias, algo que suele ocurrir cada vez que se refuerzan los controles, lo cierto es que se trata de una política que se sostiene en el tiempo y que apunta a prevenir antes de tener que lamentar consecuencias irreversibles.
Según algunos especialistas en seguridad vial, el impacto de las campañas puede ser limitado si no va acompañado de sanciones efectivas y de un cambio cultural real. Manejar alcoholizado no es un error: es una decisión.

Una advertencia que no debería esperar una tragedia
Por ahora, no se registraron víctimas fatales. Pero la estadística no siempre da segundas oportunidades. Cada conductor que sale a la calle bajo los efectos del alcohol convierte su vehículo en un peligro potencial.
La pregunta de hoy es qué pasará el día que la suerte no alcance. Qué rol deberá asumir la Justicia. Y si será necesario lamentar una pérdida irreparable para tomar real dimensión del problema.
La ley existe. La ordenanza también. Los controles y las campañas de concientización. El desafío, una vez más, es que se respeten.



