Ambiente

Para fines de siglo los incendios se duplicarán

El número de incendios forestales se incrementará un 50% en 2100 y no se libra del incremento del riesgo ni siquiera el Ártico.

Por esto, los gobiernos no están preparados, según advierte un informe del Programa para el Medio Ambiente de la ONU (UNEP, por sus siglas en inglés).

El aumento en los incendios en el mundo ocurre por dos razones principales. Por un lado, hay un cambio del uso de la tierra y un abandono generalizado del campo. Las personas prefieren vivir en las ciudades lo que genera masas forestales (conjunto de árboles y arbustos) más continuas que hace que los incendios se propaguen más rápido. También hay mayor ausencia de pastoreo y ganadería, lo que genera que no haya animales que se coman esas hierbas y hojas secas del suelo, y se acumulen, año tras año, como combustible muy inflamable.

Por otro lado, cada vez es más común que las personas busquen viviendas o fincas de recreo en zonas cerca a estos ecosistemas de bosque que necesitan el fuego. Eso ha generado que se excluya el fuego por miedo a los incendios y eso es un error. Se debe hacer una gestión forestal: quemas prescritas o controladas de combustible acumulado y aprender a manejar el fuego en este tipo de ecosistemas.

El organismo avisa de que incendios forestales y cambio climático se están “exacerbando mutuamente” y llama a los Gobiernos a cambiar de forma radical sus inversiones para centrarse en una lucha contra los incendios forestales basada en la prevención y la preparación.

El cambio climático y las modificaciones del uso de la tierra proyectados harán de los incendios un fenómeno más frecuente e intenso, y UNEP calcula que a nivel global los incendios extremos aumentarán un 14% en 2030; un 30% en 2050 y hasta un 50% a final de siglo.

El trabajo Spreading like Wildfire: The Rising Threat of Extraordinary Landscape Fires, realizado por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y GRID-Arendal, alerta además del elevado riesgo de sufrir incendios en el Ártico así como en otras regiones previamente no afectadas por los incendios forestales. El informe se publica a pocos días de que se celebre la Asamblea de Medio Ambiente de la ONU en Nairobi del 28 de febrero al 2 de marzo.

La publicación llama a los gobiernos a adoptar una nueva fórmula de lucha contra los incendios, con dos tercios del esfuerzo basados en la planificación, la prevención, la preparación y la recuperación y con el tercio restante dirigido a la respuesta, es decir a la extinción. Sin embargo, en la actualidad la respuesta directa recibe más de la mitad del presupuesto mientras que la planificación y la prevención apenas percibe el 1% de la inversión.

Los autores apuestan por combinar los datos y la ciencia basados en los sistemas de monitorización con el conocimiento de los pueblos indígenas y con una mayor y más fuerte cooperación regional e internacional.

El informe critica que en la actualidad la respuesta de los gobiernos a los incendios forestales suele “poner el dinero en el lugar erróneo” y que los trabajadores de los servicios de emergencia y los bomberos forestales que se enfrentan al fuego arriesgan su vida necesitan un mayor apoyo.

“Tenemos que minimizar el riesgo de incendios forestales extremos estando mejor preparados: invertir más en la reducción del riesgo de incendios; trabajar con las comunidades locales y reforzar el compromiso global para luchar contra el cambio climático”, ha manifestado la directora ejecutiva de la UNEP, Inger Andersen.

El estudio señala además que los incendios forestales afectan de manera desproporcionada a las naciones más pobres y su impacto se extiende durante días, semanas e incluso años después de que cesen las llamas. En ese sentido, el informe avisa de que esto impide el progreso hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.

Así, la UNEP concluye con un fuerte llamamiento a establecer estándares internacionales más poderosos para mejorar la seguridad y la salud de los combatientes del fuego y para minimizar los riesgos a los que se enfrentan durante y después de sus operaciones.

De ese modo, aconseja mejorar la preocupación sobre el riesgo de inhalación, minimizar las amenazas de que queden atrapados y proporcionarles un acceso adecuado a la hidratación, nutrición, descanso y recuperación entre sus intervenciones.

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