En el marco del Día Internacional de la Conservación del Suelo, que se conmemora cada 7 de julio, el ingeniero agrónomo Nicolás Polich, becario postdoctoral del CONICET y docente de la Cátedra de Manejo y Conservación de Suelos de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la Universidad Nacional de La Plata, destacó la importancia de proteger un recurso esencial para la producción de alimentos y el desarrollo sostenible.
Durante la entrevista realizada por Carina Escuer en Libertad Radio de La Adela, el especialista remarcó que, aunque el suelo es técnicamente un recurso renovable porque se forma de manera natural, ese proceso ocurre a una velocidad muy inferior a la que puede degradarse por un manejo inadecuado.
“Si la velocidad de formación del suelo es menor que la velocidad con la que se degrada o se pierde, en la práctica pasa a convertirse en un recurso no renovable”, explicó.
Polich sostuvo que el suelo constituye la base de la producción agropecuaria, ya que no solo sirve de soporte para los cultivos, sino que también aporta agua, aire y nutrientes indispensables para su desarrollo. En ese sentido, recordó que la región pampeana posee algunos de los suelos más productivos del mundo, aunque advirtió que se trata de un sistema complejo y frágil que requiere un manejo responsable.
Un cambio de enfoque
Consultado sobre los principales desafíos para su conservación, el investigador consideró que es necesario modificar la mirada predominante en buena parte de los sistemas productivos.
“Muchas veces el análisis está centrado únicamente en la rentabilidad económica y eso hace que no se contemplen pérdidas que son muy valiosas, aunque resulte difícil asignarles un precio”, señaló.
Como ejemplo, mencionó estudios realizados en la región pampeana que indican que algunos suelos han perdido hasta el 50 % de su materia orgánica original, una situación que afecta directamente su fertilidad y capacidad productiva.
“Si ese deterioro se incorporara al análisis económico, probablemente muchas actividades no resultarían tan rentables como parecen”, afirmó.
Diagnóstico y manejo adecuado
Para preservar la salud del suelo, Polich consideró indispensable realizar diagnósticos integrales antes de definir cualquier sistema de producción.
“Cada suelo tiene una capacidad diferente y conocerla permite hacer un uso acorde a sus características”, explicó.
Si bien destacó que actualmente los análisis químicos y de nutrientes son una práctica relativamente difundida, advirtió que aún falta prestar mayor atención a los aspectos físicos y biológicos del suelo.
Según indicó, numerosos problemas productivos tienen su origen en alteraciones físicas que dificultan el aprovechamiento del agua o de los nutrientes, aun cuando estos estén presentes.
“A veces hay agua en el perfil y, sin embargo, el cultivo está marchito porque existen problemas físicos que impiden que llegue a las raíces. Lo mismo ocurre con la fertilización: en algunos casos no hay respuesta porque el inconveniente no es la falta de nutrientes, sino el estado físico del suelo”, explicó.
La importancia de acercar el conocimiento al territorio
El especialista también destacó el papel que cumplen las universidades, el INTA, el CONICET y otros organismos científicos en la investigación y transferencia de conocimientos hacia el sector productivo.
En ese sentido, valoró iniciativas como las herramientas desarrolladas por el INTA para que los propios productores puedan evaluar la calidad física de sus suelos mediante métodos sencillos.
Sin embargo, consideró que uno de los principales desafíos sigue siendo lograr que el conocimiento científico llegue efectivamente al territorio.
“En las universidades se genera muchísimo conocimiento, pero muchas veces queda dentro del ámbito académico. Es fundamental articular con otras instituciones para acercarlo a los productores y también escuchar los problemas que ellos enfrentan todos los días”, sostuvo.
Aprendizaje en ambos sentidos
Polich también resaltó que la relación entre investigadores y productores debe construirse de manera horizontal.
Recordó su experiencia en capacitaciones realizadas con productores hortícolas de la región de La Plata, donde comprobó que el intercambio beneficia a ambas partes.
“Muchas veces fuimos pensando que íbamos a enseñar y terminamos aprendiendo más nosotros. Cuando se encuentran el conocimiento científico y la experiencia de quienes trabajan diariamente con el suelo, se genera un aprendizaje mucho más rico”, afirmó.
En el cierre de la entrevista, el ingeniero agrónomo celebró que la conservación del suelo forme parte de la agenda pública y recordó que proteger este recurso significa garantizar la producción de alimentos y preservar su capacidad para las generaciones futuras.
“Es importante que el suelo siga estando en la agenda. Cuidarlo hoy es asegurar que pueda seguir produciendo mañana”, concluyó.

