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INTA Río Colorado prepara a los productores para la temporada de heladas y las aplicaciones en frutales

La ingeniera agrónoma Karina Daniela Zon, de la Agencia de Extensión Rural del INTA Río Colorado, explicó las tareas que se llevan adelante de cara al inicio de una etapa crítica para la producción frutícola. La correción de termómetros, el seguimiento del estado de los frutales y la próxima calibración de equipos pulverizadores forman parte de las acciones preventivas.
Con el avance del invierno y el despertar progresivo de los frutales, la actividad productiva comienza a ingresar en una de las etapas más sensibles del año. Las yemas empiezan a hincharse y se aproxima la floración de especies como duraznos, pelones, cerezos y ciruelos, aumentando el riesgo de daños ocasionados por las heladas.
En este contexto, desde la Agencia de Extensión Rural del INTA Río Colorado se realizó una jornada de corrección de termómetros utilizados por productores y productoras en sus chacras.
La ingeniera agrónoma explicó que esta tarea se realiza anualmente en las agencias del INTA que dependen del Alto Valle y tiene como objetivo garantizar que los instrumentos utilizados para controlar las temperaturas brinden información confiable.

Una diferencia de un grado puede ser determinante

El procedimiento se realiza mediante una técnica conocida como “hielo fundente”. Para ello se utiliza agua destilada fría, hielo elaborado también con agua destilada y un termómetro patrón.
Los termómetros de los productores se colocan en esa mezcla, que debe alcanzar los 0 °C. Si el instrumento no coincide con la temperatura del patrón, se determina la diferencia y se deja identificada para que el productor pueda tenerla en cuenta al momento de realizar el monitoreo de las heladas.
Por ejemplo, si el termómetro debería marcar 0 °C pero indica 1 °C, queda registrado que existe una diferencia de un grado.
“Un grado de diferencia hace la diferencia totalmente en un momento tan crítico como son las heladas”, explicó Zon durante la entrevista en Libertad Radio 95.1.
La actividad que desarrolla el INTA es gratuita y constituye un servicio destinado a los productores y productoras de la zona.
Si bien la técnica puede realizarse también en los establecimientos productivos, requiere respetar determinadas condiciones, como utilizar agua destilada y hielo elaborado con esa misma agua, además de realizar las mediciones siguiendo un procedimiento específico.

La prevención, antes de que llegue la floración

Desde el INTA recomiendan realizar la corrección de los termómetros con anticipación, antes de que comience con mayor intensidad la temporada de control de heladas.
La razón es sencilla: cuando llega una noche con riesgo de temperaturas bajo cero, el productor debe tener preparados los equipos, la leña y todos los elementos necesarios para poner en funcionamiento los sistemas de defensa contra las heladas. Contar además con un termómetro correctamente corregido permite tomar decisiones sobre datos confiables.
El seguimiento no se limita a la temperatura. El INTA también realiza un monitoreo del estado fenológico de los frutales, es decir, observa en qué etapa de desarrollo se encuentran las plantas: yema hinchada, floración, fruto cuajado, entre otras.
Este dato es fundamental porque la resistencia de los tejidos vegetales al frío cambia a medida que avanza el desarrollo del cultivo. Una flor cerrada, por ejemplo, puede soportar temperaturas más bajas que una flor abierta, mientras que el fruto recién cuajado presenta una sensibilidad aún mayor.
Por eso, los pronósticos de heladas que se elaboran a partir de la información de las estaciones meteorológicas del INTA se complementan con los datos sobre el estado de los frutales relevados en las chacras.

También se prepara la campaña de aplicaciones de agroquímicos

La llegada de la primavera productiva no trae solamente el riesgo de heladas. También comienza una etapa en la que los productores deben realizar diferentes tratamientos preventivos para proteger los cultivos.
Según explicó Zon, los primeros frutales en avanzar son los de carozo, entre ellos duraznos, ciruelas, cerezas y pelones. En esta etapa comienzan las aplicaciones preventivas de cobre, destinadas al control de enfermedades como el torque.
Posteriormente se incorporan otros tratamientos, entre ellos aplicaciones de aceite y las correspondientes a los frutales de pepita.
Para acompañar este proceso, el INTA Río Colorado también trabaja en la calibración de equipos pulverizadores, una tarea que permite mejorar la eficiencia de las aplicaciones.

El 19 de agosto habrá calibración de pulverizadoras

La próxima actividad destinada específicamente a los productores será una jornada de calibración de equipos pulverizadores, prevista para el 19 de agosto.
La propuesta contempla la participación del INTA Alto Valle y cuenta con el acompañamiento del Municipio de Río Colorado, la Cámara de Productores y la CRC.
La profesional remarcó la importancia de que los productores se acerquen y se inscriban previamente, ya que la calibración requiere un trabajo específico y se realizará mediante turnos.
El objetivo es que cada equipo pueda realizar las aplicaciones de manera eficiente, evitando desperdicios y optimizando el uso de productos cuyo costo representa actualmente un componente importante de la estructura productiva.
“Hoy los productos son muy caros y tener un equipo calibrado ayuda a hacer una aplicación eficiente y a usar mejor estos productos”, señaló la profesional.

Una producción que vuelve a ponerse en movimiento

Con el avance de los días, la fruticultura de Río Colorado comienza a recuperar su ritmo. Las plantas dejan atrás el reposo invernal y aparecen las primeras señales de un nuevo ciclo productivo.
Pero junto con esa reactivación también aparecen los riesgos propios de la temporada: las heladas, las enfermedades y la necesidad de realizar aplicaciones precisas y oportunas.
En ese escenario, el trabajo articulado entre INTA, productores, Municipio, Cámara de Productores y organismos vinculados a la actividad frutícola busca fortalecer las herramientas de prevención y acompañar al sector.
La recomendación central de la ingeniera Karina Zon es anticiparse: tener los termómetros corregidos, conocer el estado de los cultivos y contar con los equipos preparados antes de que llegue el momento crítico.
Porque en la producción frutícola, donde una noche de helada puede poner en riesgo meses de trabajo, la prevención vuelve a ser una de las herramientas más importantes.
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