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¿Dónde puede ocurrir un terremoto en Argentina? Las zonas con mayor riesgo sísmico

El reciente terremoto ocurrido en Colombia volvió a poner el foco sobre la actividad sísmica en Sudamérica y, especialmente, sobre la preparación de las ciudades frente a este tipo de fenómenos. En Argentina, el mapa oficial del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) identifica distintas áreas según su nivel de peligrosidad: desde regiones con actividad reducida hasta sectores de peligrosidad muy elevada, principalmente en San Juan y Mendoza.

Argentina no es un país ajeno a los terremotos. Aunque la percepción del riesgo suele estar asociada principalmente con la región de Cuyo, la actividad sísmica se distribuye de manera desigual a lo largo del territorio.

El INPRES divide al país en cinco zonas sísmicas, identificadas con valores que van del 0 al 4. La clasificación contempla la probabilidad de que una determinada región experimente movimientos del terreno de cierta intensidad.

La zona 4, considerada de peligrosidad muy elevada, es la que concentra el mayor riesgo. Allí se encuentran sectores del sur de San Juan y el norte de Mendoza, incluyendo áreas urbanas de gran concentración poblacional.

Le sigue la zona 3, de peligrosidad elevada, que comprende buena parte de Mendoza, sectores de San Juan, el oeste de La Rioja y una porción del noroeste de San Luis.

Peligrosidad sísmica en Argentina. (Crédito de foto: Argentina.gob.ar)

¿Qué provincias tienen mayor riesgo de terremotos?

De acuerdo con la clasificación utilizada por el organismo nacional, el territorio argentino puede resumirse de la siguiente manera:

Zona 4 – Peligrosidad muy elevada: sur de San Juan y norte de Mendoza.

Zona 3 – Peligrosidad elevada: centro de Mendoza, sectores del norte y este de San Juan, oeste de La Rioja y noroeste de San Luis.

Zona 2 – Peligrosidad moderada: sectores de Salta, Jujuy, Tucumán y Catamarca, además del oeste de Córdoba y algunas áreas de Tierra del Fuego.

Zona 1 – Peligrosidad reducida: comprende distintas regiones del centro y este del país.

Zona 0 – Peligrosidad muy reducida: abarca principalmente sectores de la región pampeana y el este argentino.

Esto no significa que las zonas de menor clasificación estén completamente libres de terremotos. La propia existencia de un nivel de peligrosidad sísmica, aunque sea reducido, recuerda que ninguna región debe considerarse absolutamente inmune a un movimiento del suelo.

San Juan y Mendoza, en el centro de la historia sísmica argentina

La ubicación de Cuyo dentro de las categorías de mayor peligrosidad no es casual. La región tiene un extenso historial de terremotos importantes, algunos de ellos con consecuencias devastadoras para las ciudades y sus habitantes.

La experiencia acumulada durante décadas también tuvo consecuencias en la forma de construir. En las zonas de mayor riesgo, las normas de construcción antisísmica tienen un papel fundamental para reducir el impacto que podría provocar un futuro terremoto.

¿Puede evitarse un terremoto? No. Lo que sí puede reducirse es la posibilidad de que un movimiento sísmico se transforme en una catástrofe.

Los terremotos más destructivos de Argentina

La historia argentina registra varios terremotos de gran magnitud. Entre los episodios que dejaron mayores consecuencias se encuentran:

  • Mendoza, 1861
    El 20 de marzo de 1861, un terremoto de magnitud 7 provocó la destrucción de buena parte de la antigua ciudad de Mendoza. El desastre dejó más de 6.000 víctimas fatales y es uno de los acontecimientos sísmicos más recordados del país.
  • San Juan, 1944
    El 15 de enero de 1944, San Juan sufrió uno de los terremotos más devastadores de la historia argentina. El movimiento alcanzó una magnitud cercana a 7 y provocó alrededor de 10.000 muertes, además de una destrucción generalizada de la ciudad.

La tragedia marcó un antes y un después en la discusión sobre la construcción y la prevención frente a los terremotos en Argentina.

  • Caucete, 1977
    El 23 de noviembre de 1977, un terremoto de magnitud 7,4 afectó principalmente al departamento de Caucete, en San Juan, y también produjo daños en otras localidades.

El saldo fue de 65 personas fallecidas, cientos de heridos y numerosas estructuras dañadas.

  • Mendoza, 1985
    El 26 de enero de 1985, otro fuerte movimiento, esta vez de magnitud 6,3, volvió a afectar a Mendoza.

El terremoto dejó seis muertos y más de 200 heridos. Entre los edificios afectados estuvo el Hospital del Carmen, mientras miles de personas sufrieron daños o pérdidas en sus viviendas.

  • San Juan, 2021
    El antecedente más reciente de gran impacto ocurrió el 18 de enero de 2021, cuando un sismo de magnitud 6,4 tuvo su epicentro en las cercanías de Villa Media Agua, San Juan.

En esa oportunidad no hubo víctimas fatales, aunque se registraron daños en viviendas, rutas y distintos servicios.

La prevención, una herramienta clave

Los terremotos no pueden predecirse con precisión ni evitarse. La diferencia entre un movimiento sísmico y una tragedia de grandes dimensiones puede estar, en buena medida, en la preparación previa.

La calidad de las construcciones, el cumplimiento de las normas antisísmicas, la planificación urbana y el conocimiento de cómo actuar durante un temblor son algunos de los factores que pueden reducir considerablemente los riesgos.

El terremoto ocurrido en Colombia funciona, en ese sentido, como un nuevo recordatorio de una realidad que Argentina conoce desde hace mucho tiempo: el riesgo sísmico existe y la prevención comienza mucho antes de que el suelo vuelva a moverse.

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