La carpocapsa vuelve a ocupar un lugar central en la agenda de la producción frutícola de Río Negro y Neuquén. En este contexto, representantes de organismos públicos, productores y empresas vinculadas al sector acordaron conformar una mesa técnica que tendrá como objetivo elaborar un programa regional para abordar la presencia de Cydia pomonella, conocida comúnmente como carpocapsa.
El encuentro se desarrolló en la sede del Centro Regional Patagonia Norte del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), donde los distintos actores analizaron la situación y pusieron sobre la mesa los principales aspectos que requieren atención.
La intención es evitar respuestas aisladas y avanzar hacia una estrategia compartida. ¿Qué implica esto en la práctica? Que las medidas de prevención y control puedan ser pensadas para toda la región, teniendo en cuenta las responsabilidades y posibilidades de cada uno de los sectores involucrados.
La carpocapsa es considerada una de las principales plagas que afectan a los cultivos de manzanas y peras. Su manejo requiere seguimiento y acciones coordinadas, especialmente en una región donde la producción frutícola tiene un fuerte perfil comercial y exportador.
Por eso, uno de los puntos centrales planteados durante la reunión fue la necesidad de fortalecer la prevención y mejorar el manejo sanitario mediante un trabajo sostenido en el tiempo.
El futuro programa regional buscará involucrar a los distintos eslabones de la cadena: desde la producción y el acondicionamiento de la fruta hasta la comercialización, la exportación y las tareas de fiscalización y control sanitario.
La mesa técnica tendrá como desafío transformar las coincidencias alcanzadas durante el encuentro en acciones concretas. Para ello, se deberán contemplar los recursos humanos, técnicos y económicos disponibles, además de las competencias específicas de cada institución.
En la reunión participaron referentes del SENASA, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), de los gobiernos de Río Negro y Neuquén, de la Federación de Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén y de la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados (CAFI).
La participación conjunta de organismos técnicos, autoridades y representantes del sector productivo apunta a construir una hoja de ruta común, con criterios que puedan sostenerse más allá de una temporada puntual.
Además del impacto directo que puede tener sobre la producción, el control de la carpocapsa está estrechamente relacionado con las exigencias fitosanitarias de los mercados a los que llega la fruta patagónica.
En ese sentido, una estrategia regional no solo apunta a reducir los efectos de la plaga en los montes frutales. También busca contribuir al cumplimiento de los requisitos sanitarios exigidos por los destinos comerciales y preservar la competitividad del complejo productivo y exportador.
Aún resta definir el alcance concreto del programa y las medidas que serán implementadas. La conformación de la mesa técnica constituye, sin embargo, un primer paso para ordenar el trabajo y establecer prioridades comunes.
El desafío ahora será convertir ese acuerdo institucional en una estrategia sostenida, capaz de acompañar a productores y empresas en el manejo de una plaga que continúa siendo uno de los principales problemas sanitarios de la fruticultura regional.

