Río Negro

Bariloche festejó sus 120 años

Tras dos años sin celebraciones por la pandemia, los habitantes de la ciudad salierona las calles para volver a vivir y disfrutar de un nuevo aniversario de la ciudad con una maratón, el desfile histórico, expresiones artísticas, homenajes y promociones especiales en las que participaron residentes y turistas bajo el lema "todos somos protagonistas".

La ciudad de San Carlos de Bariloche cumplió este martes su 120° aniversario y lo festejó con una serie de actividades que se iniciaron por la mañana y que culminarán avanzada la noche, que incluyeron una maratón, el desfile histórico, expresiones artísticas, homenajes y promociones especiales en las que participaron residentes y turistas bajo el lema «todos somos protagonistas».

Convocados por la Municipalidad de Bariloche, tras dos años en los que no se celebró debido a la pandemia, las actividades se iniciaron con el tradicional desfile por la calle Mitre a partir de las 11, en el que participaron más de 120 instituciones de la ciudad, clubes y escuelas.

«Para nosotros esto es algo muy significativo. La pandemia nos golpeó fuerte, en todos los aspectos y volver a celebrar el cumpleaños de la ciudad es algo que nos regocija y nos alienta para ir retomando la normalidad», dijo el intendente barilochense, Gustavo Gennuso.
El funcionario remarcó que «la fiesta de hoy es de la gente. Con un desfile en el cual se muestran todos los estamentos de la sociedad. Se inscribieron más de 150 agrupaciones con expresiones de todo tipo. Es la sociedad toda mostrándose».

«Después de dos años en los cuales nos fue imposible realizarlo, que hoy haya estado desfilando tanta gente es un síntoma de lo que el pueblo anhelaba esto», concluyó Gennuso.

Tras las palabras del intendente en la apertura de la celebración, y con la participación de la gobernadora rionegrina, Arabela Carreras, el desfile arrancó con una camioneta del Cuerpo de Bomberos con la imagen de la Virgen del Nahuel Huapi, seguido de cerca por una agrupación de excombatientes de Malvinas, fuertemente aplaudida por la gran cantidad de espectadores que se ubicaron sobre las veredas.

UNO DE LOS CENTROS TURÍSTICOS MÁS IMPORTANTES DEL MUNDO

San Carlos de Bariloche creció de manera exponencial, desde fines del siglo XIX hasta nuestro días, para convertirse hoy en uno de los centros de turismo más importantes del país y del mundo.

La fundación formal de Bariloche data del 3 de mayo de 1902, cuando por medio de un decreto presidencial se da carácter oficial de fundación al asentamiento, pero años antes, en 1895, Carlos Wiederhold ya había instalado en la zona el primer almacén de ramos generales, y fue precisamente impuesto el nombre de Carlos en homenaje a ese pionero.

En tanto que el nombre de Bariloche proviene de una deformación del término Vuriloche, que significa gente distinta o diferente de atrás o del otro lado de la montaña, denominación que recibían los indígenas que habitaron los valles del sector oriental de la Cordillera De Los Andes, antes del ingreso de los Mapuches.

Carlos Wiederholdt, fue un comerciante alemán iniciador de la actividad comercial en la zona y para iniciar la misma, construye su primera casa-comercio donde se formaría el pueblo de San Carlos de Bariloche. Comienza a partir de esto, un fluido enlace entre Puerto Montt y el inmigrante alemán que exportará lana, cuero, papas, quesos, manteca y otros productos a Europa, particularmente a Alemania.

Por entonces, en 1897 había unos 14 pobladores diseminados alrededor del lago Nahuel Huapi siendo su actividad principal la agricultura y la ganadería, la bodega de Lanas se asentaba en lo que tiempo después sería la ciudad de Bariloche, junto a ella se encontraban unas cinco casas construidas con madera de ciprés y cohiues rodeadas de unos pocos ranchos diseminados entre maitenes y cipreses.

Fue a fines de ese verano de 1902, que llegan hasta el lago Nahuel Huapi, provenientes de Buenos Aires, los primeros visitantes que se autodenominan turistas. Son las familias de la alta sociedad como los Aarón Anchorena, Carlos Lamarca y Esteban Lavallol.

“Se puede decir que allí comenzó a transformarse Bariloche en una ciudad turística, porque hasta ese momento era una zona agro ganadera, cuyos productos eran exportados a Europa, vía Chile”, señaló el intendente de Bariloche, Gustavo Gennuso.

Alrededor del lago Nahuel Huapi los pobladores se dedicaban a la agricultura y la ganadería y junto a lo que hoy es la ciudad de Bariloche crecía el poblado, entre casas y ranchos de madera de ciprés y cohiues.

Más adelante, también comenzaron a funcionar los aserraderos, herrerías y tambos, además de comenzar un incipiente intercambio con otras poblaciones de la zona, como Viedma y Carmen de Patagones.

Cuando a partir del 1900 se acerca una nueva corriente migratoria, esta vez desde Suiza, queda conformada la identidad heterogénea de la población zonal (presente hasta el día de hoy), en donde convivían y desarrollaban su vida, sus familias y sus culturas tanto chilotes, alemanes y suizos como indígenas.

Después, comienzan a abrirse las rutas de llegada a la ciudad hasta que en 1913 se termina de construir el primer camino para autos, gracias a la visita del ex presidente norteamericano, Theodore Roosvelt y en 1912 se produce el primer arribo en avión a Bariloche, que partió el día anterior desde San Isidro, en la provincia de Buenos Aires, e hizo escalas en Bahía Blanca, Río Colorado y Cipolleti.

En 1934, con la llegada del ferrocarril culminó un largo período de aislamiento y rápidamente el tiempo de los pioneros fue quedando atrás y se incorporaron rápidamente los más modernos adelantos.

Por esta misma época se iniciaron los deportes invernales como actividad recreativa vecinal. La primera competencia de esquí tuvo lugar en el Cerro Otto y participaron una docena de deportistas.

En 1936 gracias a la inspiración de Ezequiel Bustillo, y con la dirección profesional del arquitecto Alejandro Bustillo en colaboración con su discípulo, el arquitecto De Estrada, se realizan importantes obras como el Templo Mayor, el Centro Cívico, el hotel Llao Llao, la capilla San Eduardo, el edificio de la Intendencia del Parque Nacional, la hostería Nacional de la Isla Victoria, la estación del Ferrocarril, el Hospital Zonal, etc. Comenzándose así a consolidar la vocación turística de la ciudad.

Rubén, uno de los exsoldados que desfilaba, dijo que «es una sensación de orgullo, de placer, porque nos vemos con los vecinos, con el pueblo que tanto nos cuidan y brindan su cariño y su amor, así que no hay mejor cosa que estar acá, celebrando los 120 años de nuestra querida Bariloche».

Una representante de un centro educativo terapéutico destinado a trabajar con personas con discapacidad, Antonella, también formaba parte de la columna que caminaba por la calle Mitre.

«Es nuestro primer desfile, así que estábamos con mucha ansiedad y muy contentos. Esta es la mejor manera de festejar con una propuesta inclusiva con igualdad para todas las personas», dijo la mujer.

Asimismo, Goldi Barata, un descendiente de un antiguo poblador de estas tierras que arrancó el desfile vestido con ropas de esquí de mediados del siglo XX, ya dispuesto para la carrera del Ski Histórico, dijo: «Mi abuelo vino a esta región en 1902 y hoy estamos representando a un grupo que recuerda la historia del Cerro Catedral».

También el Centro de Jubilados El Amanecer fue parte del desfile. Y Guillermo, uno de sus integrantes, dijo que «esta es una tradición de Bariloche y para nosotros este desfile es muy importante, pero aprovechamos para reclamar por los problemas en el transporte, y la problemática de los barrios».

Otras de las integrantes del desfile fue Teresa Goye, de la Asociación de Baletsanos Suiza, «mi familia está acá desde 1895 y yo soy la segunda generación de los antiguos habitantes. Me siento muy orgullosa y queremos decirles a las próximas generaciones que no pierdan las tradiciones».
Patricia pertenece a la Asociación Nahuel Rosa, de sobrevivientes de cáncer, y caminó con un enorme cartel que la identifica: «Somos muchos voluntarios y estamos aquí para decir vamos por la vida».

También, Alejandra, presidenta del Centro Chileno Gabriela Mistral, desfiló orgullosa ante el aplauso de la gente: «Soy nacida en Chile, vine a los dos años, pero me siento barilochense. Siento mucha alegría por este festejo de nuestra querida ciudad, porque la siento nuestra. Es muy lindo festejar, son momentos únicos».

El desfile, bajo un sol que asomaba por momentos y un viento frío que llegaba desde el lago, no amilanó a los presentes que cubrieron en su totalidad más de cuatro cuadras de la céntrica calle Mitre.

Entre las 15 a 20 el festejo popular se trasladó al Velódromo Municipal, donde bandas locales tocaron en vivo, entre food trucks de variada gastronomía y un sinfín de expresiones artísticas.

El programa de festejos continuó con el «Homenaje a Antiguos Pobladores», organizado por el Concejo Deliberante Municipal, en la Escuela Primaria N°273, donde se realizó la entrega de reconocimientos a 31 personas mayores de 70 años y con al menos medio siglo de residencia en Bariloche, comienza a las 16:30.

También se realizará la «Corrida Aniversario de San Carlos de Bariloche», que tendrá dos categorías: 5K y 10K, partiendo desde el Centro Cívico a las 17 y recorriendo algunas cuadras de la céntrica calle Mitre.
Además, en la Escuela Municipal de Arte La Llave se concretará a partir de las 18 la Exposición de Croquis de Casas Antiguas de Bariloche, presentada por el colectivo de artistas «Croquiseros Urbanos Bariloche».

Finalmente, a las 20 el Coro de Cámara Municipal Bariloche ofrecerá un concierto en la Biblioteca Popular Sarmiento, con entrada libre y gratuita, por orden de llegada.

Por su parte, el secretario de Turismo, Gastón Burlón, explicó que «Bariloche es una ciudad enteramente turística, y si bien no siempre fue así, hoy es la principal fuente de ingresos directa e indirecta y el sustento esencial de los habitantes. Estamos trabajando para sustentar este recurso con mayor conectividad, con una oferta variada y de calidad».

«Después del parate que nos impuso la pandemia, durante la última temporada estival tuvimos una ocupación del orden del 91 por ciento, y para la temporada invernal, estimamos que estaremos maso o menos en esa cifra, calculamos un 90 por ciento de ocupación», detalló.

Agregó que «estamos trabajando fuerte para sostener la oferta variada que nos caracteriza y procurando apuntar a la segmentación para lograr una mayor cantidad de visitantes. Bariloche tiene, como casi ninguna otra ciudad de la Patagonia, una oferta para todos los segmentos y eso es algo que cuidamos particularmente».

TIERRA DE LEYENDAS: EL MISTERIO DE NAHUELITO

Hablar de Bariloche es hablar también de sus leyendas y, entre ellas, la conocida leyenda del Nahuelito, ese supuesto monstruo del lago Nahuel Huapi, aparentemente un mellizo del que aparece en el lago Ness, en el norte de Escocia y que ha tenido en vilo a los investigadores que, aún hoy, no han logrado develar el misterio.

Respecto a la presencia ocasional del Nahuelito sobre la superficie del lago, es mucho lo que se ha escrito y dicho y hay numerosas fotografías que lo muestran como una enorme serpiente que luce su cabeza, parte del lomo y la cola que avanza cerca de la costa y se mueve dejando a su paso una estela en el azul intenso.

Cuentan los habitantes de la zona, que por el final del siglo XIX los aborígenes mencionaban en sus leyendas la aparición de este ser fantástico, por lo que, a partir de comienzos del siglo XX, varios estudiosos acopiaron información sobre su presencia dejando atrás lo que se creía era una fábula de los antiguos pobladores.

Desde entonces se han elaborado infinidad de teorías, pero la realidad nos indica que, al menos hasta la fecha, no se ha encontrado una definición en cuanto a su extraña y esporádica presunta presencia.

El primer avistamiento registrado data de 1910, cuando George Garret pudo avistar “a unos 400 metros de distancia una criatura cuya parte visible medía entre 5 y 7 metros de largo y sobresalía unos dos metros por encima del agua”.

A partir de 1897, Clemente Onelli, director del Zoológico de Buenos Aires, comienza a recibir informes esporádicos acerca de una extraña criatura habitante de los lagos patagónicos y organiza una expedición de búsqueda que no arrojó resultados positivos.

Más recientemente, en 1960, la Armada Argentina persiguió en el lago un objeto submarino no identificado durante 18 días, sin conseguir identificarlo.

La hipótesis más popular es la que el monstruo prehistórico “Nahuelito” sería un sobreviviente de la época de los dinosaurios, probablemente un “plesiosauro”. Un animal que se supone, se come a los animales que están tomando agua.

Una versión más moderna (y más fantástica) sugiere que el Nahuelito sería una extraña mutación de algún animal local producida por los experimentos nucleares que se vienen realizando ininterrumpidamente desde hace 60 años. También está la teoría de un submarino de origen desconocido, pero ninguna ha sido demostrada.

Mientras tanto lugareños y turistas miran con atención en derredor cuando navegan por el Lago, imaginando una aparición que aún no se concreta.

Fuente
Tèlam

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