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El viento impidió que un avión aterrice en Neuquén: «Pegamos contra la pista y terminamos en Mendoza»

Las fuertes ráfagas imposibilitaron el descenso de un avión este domingo en la ciudad de Neuquén. Una pasajera contó cómo fueron esas cinco horas de tensión.

Las fuertes ráfagas de viento, que superaron los 100 kilómetros por hora, irrumpió este domingo con el normal funcionamiento del aeropuerto neuquino Juan Domingo Perón. Durante las horas más complicadas, tres vuelos intentaron descender en la capital y solo dos pudieron. El tercero, operado por JetSmart, intentó hacerlo, pero debió abortarlo y terminaron en la ciudad de Mendoza.

Una de la pasajeras de este vuelo procedente de la Ciudad Autónoma de Buenos Aire, Juliana Oses, habló con el diario LMNeuquén y aseguró: «El viaje fue horrible, interminable y lleno de incertidumbre. Duró casi seis horas y terminamos en Mendoza sin entender mucho qué pasaba».

«Salimos de Buenos Aires a las 14 por la empresa JetSmart. Hasta la mitad del viaje venía todo bien hasta que arrancó la turbulencia. Se movió bastante la aeronave. Cuando estábamos por aterrizar, dicen que nos pongamos el cinturón porque estábamos próximo a aterrizar. Miro por la ventana y no se veía nada. Solo venía tierra», describió.

«Escuchó el ruido de las ruedas abrirse y sigo sin ver el piso. Ahí nos empezamos a acercar. Pega una maniobra brusca y vuelve a tomar vuelo. Pasaron 15 minutos y la gente estaba tensar y nerviosa. Había gente grande muy asustada. A los 5 minutos de no saber qué iba a pasar, nos avisan que no pudieron aterrizar en Neuquén y que nos íbamos para Mendoza», agregó.

A su vez, les explicaron que tenían que ir a cargar nafta a Mendoza y «ver cuándo podía aterrizar en Neuquén». «Estuvimos una hora en Mendoza. Esperando que nos digan a dónde íbamos. Es más, un hombre se descompensó y lo bajaron del avión y nunca lo subieron. Había mucha tensión y estábamos todos muy nerviosos», contó y agregó: «En la espera, miré las noticias de Neuquén y había techos que se habían volado y eso. Y me dio mucho más miedo y vine pendiente del aterrizaje».

Aproximadamente a las 18 horas, el vuelo de JetSmart partió a la ciudad de Neuquén. «Fue una hora más, llena de miedo y de turbulencia. Intentábamos estar todos tranquilos, pero había una cierta tensión. Estábamos todos expectantes, mientras el avión se seguía moviendo porque la turbulencia no cesaba», expuso.

El segundo aterrizaje también fue con turbulencia. «Estaba todo el ambiente tenso. Nadie estaba tranquilo, pero cuando nos acercamos a la pista y la vi, me quedé un poco más tranquila. Porque en el primer intento de aterrizaje, no vi nada. Es como si nos metimos en una nube de polvo y pegamos contra el suelo sin ver nada», aseguró Oses.

Si bien el susto «ya pasó», el viaje de Buenos Aires a Neuquén tardó más de cinco horas. «No le deseo a nadie lo que vivimos porque más allá del tiempo que duró, fue momento de tensión constante», concluyó la pasajera Oses.

Fuente
LM Neuquen

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