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El río Colorado esta mucho peor que el río Paraná

El Coirco le puso cifras a la condición de escasez hídrica extrema que atraviesa el río ubicado entre La Pampa y Río Negro.

Por diario La Arena –  Si el discurso de los funcionarios ligados a la temática hídrica ya era dramático, los números que arrojó el informe difundido ayer por el organismo de cuenca no hacen más que respaldar esas palabras con el análisis estadístico.

El trabajo evaluó cuatro variables hidrológicas: los registros nivológicos en las estaciones de la cuenca: Valle Hermoso, El Azufre, Paso Pehuenche y La Negra; cobertura nivológica evaluada a través de imágenes satelitales; caudales observados en la estación Buta Ranquil, del río Colorado, inmediatamente aguas abajo de la confluencia de los ríos Grande y Barrancas; y la reserva del embalse Casa de Piedra.

En el texto el Coirco explicó que el trabajo conjunto de las cinco provincias condóminas y del propio organismo permitió afrontar los 11 ciclos de riego desde el 2010-2011 al 2020-2021, con restricciones, y conservando una reserva para las sucesivas temporadas de riego. Pero dejó en claro que hoy la situación es distinta a los ciclos anteriores.

Casi sin nieve

Sobre los registros nivales que presenta la cuenca, Coirco puntualizó que «no solo son los menores de todo el período de escasez hídrica, sino que además están próximos a cero, es decir, ausencia de nieve, concordante con la información de las imágenes satelitales».

El informe incluye un cuadro comparativo en el que se pueden apreciar los registros de la estación Paso Pehuenche respecto de los años 2005 (mayor registro de los últimos 25 años); la media de los registros del período de escasez hídrica (2010 – 2020); el año 2020, que fue el mayor registro en el período de escasez; y los del año en curso, visualizando la reducida carga nival (46 mm EAN al 9 de agosto).

Muy poca agua

En cuanto al volumen anual promedio del río Colorado, el informe destaca que la serie 1940 – 2010 muestra 4.630 hm3, pero durante la escasez hídrica que comenzó en junio de 2010 y hasta el mes de julio último, el promedio del volumen anual se redujo a 2.640 hm3. Pero hay más: al día de hoy, la estimación para el ciclo 2021 – 2022, es del orden de 1.240 hm3, equivalente al 27% del derrame histórico del río Colorado.

El caudal de escurrimiento en Buta Ranquil -la estación de medición ubicada en la provincia de Neuquen- es en la actualidad menor que el de los dos últimos ciclos y el caudal medio mensual del mes de julio se transformó en el mínimo de la serie histórica.

La reserva del embalse

Coirco recordó que el Colorado cuenta con una obra de regulación en Casa de Piedra, el embalse del mismo nombre. La presa fue ejecutada por las provincias de Buenos Aires, La Pampa y Río Negro, con la ayuda financiera de la Nación. Inicio su llenado en julio de 1989 y desde 1996 regula plenamente al río.

«El Embalse Casa de Piedra está cumpliendo un rol clave en este período de escasez hídrica.
La reserva al 1º de agosto del corriente año es de 560 hm3, siendo este valor inferior al volumen medio del Embalse Casa de Piedra, a igual fecha, durante los años escasez hídrica», explica el trabajo.

«A través de la mesa de trabajo de Coirco, las provincias implementaron un caudal de veda en el período sin riego, que permitió mejorar la reserva en todos los ciclos de escasez hídrica.

Merece destacarse, que en todo momento la generación hidroeléctrica quedó condicionada a los usos prioritarios del Acuerdo, esto es, durante el período de escasez hídrica las erogaciones respondieron a las necesidades de consumo humano, riego, industrial y ambiental. En ningún caso la generación hidroeléctrica fue factor para incrementar las descargas», resalta el estudio.

Expectativas

Coirco destacó que, de las evaluaciones, a través de las distintas variables, se estimó que el derrame anual podrá ser del orden de 1.240 hm3, que es inferior al 50 % del derrame promedio observado durante el período de escasez hídrica. «Por lo indicado, será necesario hacer uso de la reserva del embalse, que se encuentra por debajo de la cota mínima alcanzada en abril del año pasado», indicó el organismo.
Añadió que se hará un seguimiento especial de la calidad del agua en Casa de Piedra, conforme vaya descendiendo el nivel del lago. Y que es esperable un incremento de la salinidad de las aguas del río Colorado desde Buta Ranquil hasta la desembocadura en el Océano.

A modo de cierre, Coirco recordó que, a través del Comité Ejecutivo, se solicitó una reunión del Consejo de Gobierno, integrado por los gobernadores de las provincias de Buenos Aires, La Pampa, Mendoza, Neuquén y Río Negro, presidido por el Ministro del Interior Eduardo «Wado» de Pedro.

Preocupa la crítica bajante del Paraná

Durante los últimos días, en coincidencia con un alerta del Panel de Expertos sobre Cambio Climático de la ONU, circularon diversas imágenes sobre episodios catastróficos en todo el mundo, entre ellas fotos satelitales que confirman la falta de nieve sobre la cordillera y videos sobre una bajante histórica del río Paraná, grabados por vecinos de Montecarlo (Misiones) donde hoy pueden caminar sobre el cauce seco hasta la costa paraguaya.
Por la gran sequía el caudal del Paraná apenas supera el 30% de la media histórica para esta época y los embalses emplazados sobre su cuenca en territorio brasileño mantienen un almacenamiento cercano al 35%, muy por debajo de lo normal. La situación condiciona la generación de Yacyretá para los próximos meses, según el informe hidrológico publicado el lunes por esa entidad binacional, que considera «muy probable la profundización de la bajante» y su consecuente efecto sobre la capacidad de generación.

La sequía también complica el abastecimiento de agua potable para la población, reduce notablemente la navegabilidad de los ríos y las operaciones portuarias, y perjudica distintas actividades productivas.

Al 50 %

La reducción de generación eléctrica resulta una problemática preocupante. Yacyretá opera con 12 de sus 20 turbinas, una reducción del 50% ya que está generando menos de 1.100 Mw (un tercio de su capacidad), y lo mismo ocurre en Salto Grande, sobre el río Uruguay. Es decir, las mayores represas hidroeléctricas ya redujeron a la mitad su capacidad para esta época.
Actualmente el 75% de la cuenca del Paraná está afectada por sequías entre moderadas y excepcionales y los expertos consideran «muy probable la profundización de la bajante», cuyo caudal muestra registros mínimos diarios de hasta 5.500 m3/s por la persistente escasez de precipitaciones en Brasil, cuando el caudal medio histórico para junio y julio alcanza a 14.200 m3/s.

Hace dos semanas, la grave situación que afecta a las siete provincias de la cuenca (Formosa, Chaco, Corrientes, Santa Fe, Entre Ríos, Misiones y Buenos Aires) obligó al presidente a decretar la «emergencia hídrica nacional» por seis meses. Lo siguió el gobernador de Misiones, Oscar Herrera Ahuad, que declaró la emergencia provincial el 30 de julio.

Mientras tanto, el Instituto Nacional del Agua (INA) anunció que la bajante «continuará durante los próximos tres meses» y demandó poner «especial atención en sostener la captación de agua fluvial para consumo urbano».

Fuente
Diario La Arena
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