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La crisis de la agricultura familiar

El Ministerio de Agroindustria apuesta a mejorar la rentabilidad de los productores a través de la exportación, pero los productores más chicos no son capaces de exportar por su escala de producción. El vaciamiento de la Secretaría Nacional de Agricultura Familiar agudiza el problema.

Cuando hablamos del “campo argentino”, o del “agro”, comúnmente nos referimos a aquel sector productivo de granos y carnes, con gran incidencia en el comercio exterior. Por el contrario, cuando hablamos de agricultura familiar hablamos de producción de alimentos. Son en su mayoría pequeños productores que se dedican principalmente a la agricultura, los cultivos regionales, fruticultura, cría de animales y alimentos elaborados artesanalmente. Para tener una dimensión de su importancia podemos decir que la producción de los cordones hortícolas y florícolas de La Plata, Florencio Varela, Berazategui y Escobar proveen de verduras y flores a la Capital Federal, el Conurbano Bonaerense e incluso abastecen en parte a Rosario, Córdoba y el sur del país. Este sector tiene problemas históricos: comercialización, regulación de la propiedad de la tierra para quien la trabaja, de acceso a tecnologías apropiadas a sus necesidades, crédito, entre otros. Estas deudas habían encontrado en los últimos años un canal de comunicación con el Estado, principalmente a través de la secretaria de Agricultura Familiar. Sin embargo, desde el cambio de gobierno sus problemas se han visto agravados en primer lugar, por cuestiones generales económicas del país: devaluación de casi 40 por ciento y un aumento de las tarifas de los servicios que tienen un piso del 400 por ciento. Estas cuestiones incrementan el costo de vida de los productores, como le sucede al resto de los trabajadores y además incrementan los costos de producción, ya que los insumos, servicios y combustibles han aumentado. A esto se le suma la caída del consumo interno reconocida incluso por el mismo gobierno nacional y la apertura de las importaciones de algunos productos, como pollos, cerdos y algunas hortalizas.

No existen canales institucionales donde recuperar la pérdida del poder adquisitivo o recuperar los incrementos de los costos de producción. Esto depende de la capacidad de ejercer presión sobre el mercado y evitar transferencias del excedente a los sectores intermediarios, generalmente concentrados Muestra de ellos es el aumento que se registran entre los precios de origen y destino, como lo muestra el IPOD elaborado por CAME donde se detecta un fuerte crecimiento de esa brecha en abril alcanzando el 5,9 por ciento que logra mejorar en mayo a 5,4 por ciento ya que los productores comienzan a poder recuperar parte de lo perdido. También depende de la capacidad de negociación frente al Estado, exigiendo medidas paliativas a la situación de emergencia (en lo q va del año, ya se realizaron dos paros quinteros con corte de ruta en el cinturón hortícola platense, sin mayor respuesta del Estado provincial y nacional). En segundo lugar, el sector se ve golpeado por el vaciamiento de la Secretaría Nacional de Agricultura Familiar, donde a través de despidos a los trabajadores a lo largo de todo el país las políticas públicas se quedan sin quienes las ejecuten (asistencia en la producción, comercialización e incluso traslado de la producción), así como también el recorte del presupuesto para asistencia técnica y ejecución de proyectos de desarrollo. Es decir, se pierden los canales de diálogo entre los actores del sector y el ministerio.

Ante este panorama, la política que impulsa el nuevo Ministerio de Agricultura (ahora llamado de “Agroindustria”) es mejorar la rentabilidad de los productores a través de la exportación. Esta política tiene al menos dos efectos: primero, relega el mercado interno a un segundo lugar. El precio de los productos que consumimos pero que también se exportan, como la carne, se definirá según el mercado internacional. Los productores se verán incentivados a producir aquellos productos de mayor rentabilidad, quedando nuestra producción a merced de las necesidades del mundo. Segundo, no todos los productores son capaces o tienen como objetivos ser grandes productores. Existen miles de pequeños productores que tienen una baja escala de producción, que les permite autoabastecerse y comercializar una pequeña parte para enfrentar otras de sus necesidades y que por su historia y condiciones de vida (como el tamaño de la tierra) no pueden vender según lo que sea rentable. Por eso, este tipo de productores quedaría fuera de la estrategia del gobierno. Se enfrentan a la competencia con los grandes productores de alimentos o a la alternativa de pasar a ser peones rurales. Es por ello que resulta estratégico para un proyecto de país pensar en las distintas situaciones de todos los productores y no sólo de los exportadores.

Cambiar la lógica

 

El limón, las peras, las manzanas, el vino, el petróleo, la minería y la mandioca, por ejemplo, no son las “Economías Regionales” sino que son actividades productivas que dan cuenta de una dinámica específica. Comprender a las economías regionales exige el desafío, por un lado, de pensarlas en toda su magnitud como sistemas económicos, es decir, como estructuras de producción, de asignación de recursos, y de distribución y de consumo de bienes y servicios; y por otro, el entender los aspectos estructurales que determinan su situación actual, los escollos y oportunidades, en vistas a un desarrollo futuro, que otorgue mejores condiciones de vida a los ciudadanos que habitan y componen dichos territorios.

Se entiende por economías regionales a los sistemas económicos del país que no responden a la lógica de la economía pampeana constituida por las provincias de mayor desarrollo relativo (CABA, Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos). Estamos hablando pues, de sistemas económicos que aportan cerca del 20 por ciento PBI y las exportaciones nacionales, y corresponden a diversas regiones agroecológicas y espacialmente definidas que albergan al 35 por ciento de la población nacional. Más allá de las particularidades, se trata de economías sustentadas en la explotación de recursos naturales, con estructuras productivas rígidas a lo largo del tiempo, concentradas en un puñado de actividades que, con excepción de ciertos enclaves fuertemente vinculados a los mercados foráneos, presentan rezagos de productividad y poca complejidad tanto en términos de producto en la faz industrial, como en la prestación de servicios conexos.

La rigidez en términos productivos se condice con la falta de dinámica en términos de actores y presenta sus consecuencias sobre los aspectos sociales y fiscales de éstas economías. A lo largo de la última década, las economías regionales generaron tan sólo el 26 por ciento del total de puestos de trabajo creados por el sector privado nacional. Porcentaje que se reduce al 21 y 19 por ciento si se consideran los sectores servicios e industria respectivamente. El número de empleos privados cada mil habitantes (127) resultó 37 por ciento inferior al de la zona centro del país (188), con guarismos alarmantes en las provincias de menor desarrollo relativo (que no superan los 100). Como contracara, el empleo público juega un rol importante en el mercado de trabajo (28 por ciento del empleo en promedio- Norte Grande 33 por ciento, Patagonia 27 y Cuyo 25 por ciento). Visto los condicionantes del sector productivo y atento a las demandas sociales que consecuencia de ello debe suplir, el sector publico de las economías regionales presenta una fuerte dependencia de las transferencias del Gobierno Nacional, en cuanto a ingresos, y una fuerte concentración entorno a las erogaciones corrientes, en lo que respecta al gasto. Aspectos que en conjunto condicionan o limitan su capacidad de inversión y propician una situación de status quo.

Esta realidad no es una fatalidad ni un destino, pero evidencia que la respuesta no se encuentra en la aplicación de medidas dirigidas a modificar variables precio, pues estas amplían o disimulan las falencias y/o virtudes, pero no dan curso al deseado desarrollo sustentable y sostenible de las economías regionales basado en una enérgica transformación de sus estructuras productivas.

Las economías regionales precisan transformar sus estructuras productivas para generar más y mejor empleo e igualdad de oportunidades para sus habitantes. Para ello, deben vincularse de forma virtuosa a los flujos de comercio e inversión a partir de una mejora en la competitividad territorial basada en el incremento de la eficiencia productiva y el grado de complejidad de las cadenas de valor existentes, el desarrollo de nuevas actividades (diversificando la matriz productiva) y engrosamiento del entramado pyme.

Lograr este cometido supone mayor disponibilidad de recursos específicos destinados a dicho fin y tiempo como condición necesaria. Reconfigurar la lógica de vinculación entre los distintos ámbitos de gobierno y de intervención de los instrumentos de política pública, como factor indispensable de éxito. Es preciso construir una visión de futuro que, ponga en común los objetivos de los tres niveles de gobierno, la sociedad científico tecnológica, y las fuerzas vivas de la sociedad, y de sentido al uso del tiempo y a la aplicación de los recursos. En este marco, la implementación de las acciones debe descansar en un entramado institucional local con capacidad para planificar y gestionar procesos de mejora de la competitividad territorial coherentes con los objetivos de futuro acordados. (Pagina12)

El nuevo PROCREAR

No habrá sorteos sino adjudicación por puntaje. El sistema anterior subsidiaba los intereses; el nuevo sistema, el capital, con una quita inicial de hasta el 30 por ciento, pero luego se indexará por el índice UVI. El recuerdo de la 1050 de la dictadura.

En la semana que se inicia, se darán a conocer las nuevas modalidades del Programa Procrear. Ya no serán créditos para la construcción, refacción o ampliación de la casa familiar, sino para la compra de viviendas nuevas o usadas. Ya no gozarán de una tasa generosamente subsidiada de interés (era del 2 por ciento anual para las familias de menores ingresos), sino que serán créditos que se devolverán con capital indexado. No habrá sorteos, lo cual le otorgó al anterior Procrear una transparencia que lo dejó al margen de todo cuestionamiento o sospecha incluso en la actual caza de brujas, sino adjudicación por puntaje según el grado de vulnerabilidad de cada familia aspirante, a criterio de la Secretaría de Vivienda. El premio para los beneficiarios será un subsidio de hasta el 30 por ciento del valor del crédito a recibir (con un límite de 300 mil pesos), con lo cual la deuda hipotecaria a pagar será, en el origen, el 70 por ciento del monto recibido. De esta forma, el gobierno presentará en los próximos días un programa de financiamiento de la vivienda con el que asegura que llegará principalmente a las familias más humildes, en forma “más equitativa”. Sin embargo, se abre un interrogante acerca de cómo afrontarán las familias beneficiarias, con ingresos en una franja de dos a cuatro salarios mínimos, una cuota indexada por inflación con los ingresos disponibles después de pagar los costos indexados de la canasta familiar, incluidos servicios domiciliarios básicos que el gobierno promete seguir aumentando una vez que supere el escollo que hoy le presenta la Justicia.

La población objetivo del rediseñado programa Procrear serán los grupos familiares con ingresos entre dos y cuatro salarios mínimos. A valores de hoy, esto representa ingresos brutos mensuales entre 13.620 y 27.240 pesos. Las adjudicaciones se harían de acuerdo al orden determinado por el grado de vulnerabilidad de las familias que se inscriban, a las cuales se las calificará con un puntaje según los parámetros que determine la Secretaría de Vivienda. El crédito que se otorgue deberá ser aplicado a la compra de vivienda familiar, nueva o usada, lo cual se espera que le otorgue un vital dinamismo al mercado inmobiliario, aunque esto dependerá del éxito del programa. Pero no a la construcción, que era uno de los ejes motores del programa anterior.

Sin embargo, según algunos allegados a la formulación del nuevo diseño del Procrear, no se descarta que también se habilite el ingreso al Programa de aquellos que planeen llegar a la vivienda propia por construcción. Aunque se descuenta que, de incorporarse, “la adjudicación del crédito para construcción será más engorroso”, según confió uno de los expertos de Cambiemos que participó de los preparativos de la nueva etapa.

La etapa anterior

El Procrear en su faz inicial, durante el gobierno kirchnerista, estaba orientado fundamentalmente a la construcción, en tres modalidades de crédito: 1) para construcción sobre terreno propio, 2) para compra de terreno más construcción y 3) para ampliación, refacción y terminación de vivienda. Bajo estas modalidades se otorgaron y construyeron o ampliaron 170 mil viviendas, con una superficie promedio edificada de 101 metros cuadrados. Otras 23 mil se realizaron a través de desarrollos urbanísticos, para los cuales se adjudicaba la obra a desarrolladores para la construcción de unidades habitacionales sobre 74 predios fiscales. Luego se sorteaban las unidades para la adjudicación del crédito, cuyo costo variaba según el nivel de ingreso del grupo familiar. Una de las características más destacadas de estos créditos es que el nivel de morosidad familias que habían dejado de pagar al menos dos cuotas en ningún momento superó el 0,2 por ciento: dos por cada mil.

En su etapa inicial, los créditos del Procrear tenían el beneficio del subsidio sobre la tasa de interés. La tasa a pagar variaba del 2 al 14 por ciento dependiendo del segmento de ingresos al que perteneciera la familia adjudicataria. La modalidad anterior no reconocía un ingreso mínimo o de piso para acceder, ya que se suponía que una familia con capacidad de encarar por sí misma la construcción y teniendo ingresos irregulares (changas u otras formas de trabajo informal) podía hacerse cargo de pagar las cuotas por el crédito para la compra de los materiales de la obra. De hecho, el 24 por ciento de los créditos de la “línea individual” (alrededor de 40 mil) fueron otorgados a familias con ingresos inferiores a 8000 pesos (actualizados por la variación del salario mínimo, podría estimarse ese nivel a valor actual en 10.640 pesos). En los primeros cuatro años, la tasa de interés anual a pagar era del 2 por ciento en los primeros cuatro años, pudiendo llegar al 4 por ciento en el tramo siguiente.

Al segundo segmento, familias con ingresos mensuales entre 8000 y 16.000 pesos (de 10.640 a 21.280 pesos actualizados), le correspondió el 38 por ciento de los créditos de la etapa anterior (unos 65 mil familias). Este grupo pagaba una tasa anual del 7 por ciento en los primeros cuatro años, que subía hasta el 13,5 por ciento en los años subsiguientes. Es decir, que el 62 por ciento de los créditos Procrear fueron a esos dos segmentos de ingresos más bajos. Vale reiterar el bajísimo índice de morosidad: 0,2 por ciento de casos con incumplimiento en los pagos.

Indexación de las deudas

En su nueva modalidad, los créditos a otorgar reconocerían, en principio, varias limitaciones. Quedarían al margen de la posibilidad de acceso aquellas familias con ingresos bajos o muy bajos (menos de dos salarios mínimos, 13.620 pesos actuales o 16.120 pesos a partir de enero de 2017). La vivienda a adquirir no podrá tener un valor superior a 1,5 millones de pesos (100 mil dólares al cambio actual), pero el crédito máximo a otorgar podrá alcanzar un valor de un millón de pesos (66 mil dólares). Las familias que se encuentren en la franja de ingresos planteada (con un mínimo de dos salarios mínimos y un máximo de cuatro) y elijan una vivienda a adquirir que cumpla los requisitos, podrán inscribirse, aportando sus datos para ser calificados por la Secretaría de Vivienda. Una vez otorgado el puntaje, las que califiquen con el mayor grado de vulnerabilidad tendrán prioridad para el otorgamiento del crédito.

A diferencia del régimen vigente durante el kirchnerismo, no habrá subsidio sobre la tasa sino sobre el capital inicial. Es decir, que del monto del crédito otorgado se le concederá un subsidio de hasta el 30 por ciento del capital, aunque todavía se desconoce el mecanismo por el cual el descuento será del 30 por ciento o menos. La deuda, en consecuencia, será del 70 por ciento (o 75 u 80, según el subsidio que se otorgue) del monto de crédito recibido. Pero el monto de devolución de ese capital será indexado, desde la primera cuota, por el índice UVI, más una tasa de interés. La tasa de interés que se pague deberá ser muy baja, teniendo en cuenta de que se trata de un capital indexado.

La unidad de vivienda, UVI, es un sistema de valor de la cuota que el Banco Central implementó en la primera semana de abril de este año, siguiendo el ejemplo de Chile que calcula la actualización de sus créditos hipotecarios a través de la UF, unidad de fomento. El cálculo de la UVI surge de la estimación del promedio ponderado del valor del metro cuadrado de construcción en seis ciudades del país tomadas como referencia.

La UVI se define como la milésima parte de ese valor. Como el cálculo inicial dio como resultado un valor de 14.053 pesos el metro cuadrado (aproximadamente mil dólares), se fijó el valor inicial del índice UVI en 14,053 para el 31 de marzo de este año. El cuestionamiento principal que se hace a este sistema es que funciona sólo para países con muy baja tasa de inflación, como Chile (entre el 4 y el 5 por ciento anual), pero no para países con alta inestabilidad de precios, como Argentina. Los resultados están a la vista: el Banco Central publicó esta semana el valor del índice UVI para el 5 de julio: 15,48. Esto significa que su incremento con respecto al valor inicial, tres meses antes, fue del 10,2 por ciento.

Anualizando este ritmo de variación, la tasa anual de incremento resultante es del 47,4 por ciento, bastante superior al incremento esperado, por ejemplo, para el dólar. Y 17 puntos por encima de las ya de por sí elevadas tasas de las Lebac. A esa indexación, además, hay que sumarle una tasa de interés que no será subsidiada, según se adelantó. Si se toma el ejemplo dado por el Banco Central, en su página de internet, al anunciar la habilitación de las UVI como “instrumento para promover el ahorro y el crédito a largo plazo, y multiplicar el acceso a la vivienda”, a principios de abril, el costo financiero total (CFT) de referencia para los créditos indexados sería del 5 por ciento. La suma de indexación más intereses resulta, en consecuencia, superior al 50 por ciento en esta hipótesis.

Si tomáramos la hipótesis de un crédito por 800 mil pesos con un subsidio del 30 por ciento, el valor de la deuda al momento de recibirlo sería de 560 mil pesos. Un año después, el valor de la deuda por aplicación del UVI ascendería a más de 825 mil pesos. Es decir, que la indexación al término del primer año es mayor que el subsidio inicial.

Aun descontando las cuotas pagadas durante ese primer año, teniendo en cuenta además que parte de esas cuotas es pago de intereses, la amortización del capital (lo cancelado) resultará muy inferior al aumento del capital por indexación, con lo cual el deudor hipotecario estará debiendo más que al principio.

Un fantasma que vuelve

A más de uno, el ejemplo le rememorará la funesta circular 1050 del Banco Central, cuando Adolfo Diz era su presidente y José Alfredo Martínez de Hoz el ministro de Economía, socios y mentores de la dictadura de Jorge Rafael Videla. Esa norma instituyó un método de indexación de los créditos cuya evolución superó ampliamente el ritmo de actualización de los ingresos, provocando la pérdida de las viviendas adquiridas bajo ese sistema por ejecución de las hipotecas.

Aun suponiendo una tasa de indexación menos elevada que la proyectada a partir del trimestre pasado, de un 30 por ciento por caso (una hipótesis moderadamente optimista para el nivel de inflación de los próximos doce meses), es altamente probable que la misma supere en cinco puntos o más la evolución de ingresos de una familia de ingresos medios bajos. La cuota para un crédito de 800 mil pesos a 20 años resulta, inicialmente, del orden de los 4000 pesos, en el caso de recibir un subsidio del 30 por ciento. Para una familia con ingresos de 20 mil pesos, la cuota representaría el 20 por ciento de los mismos. No es muy arriesgado decir que ese monto debería estar cerca del total de su ingreso disponible, con lo cual una mínima distorsión negativa entre el crecimiento de sus ingresos en un año y la indexación de las cuotas, los colocaría en una situación muy complicada. Una complicación con perspectiva de repetirse año tras año.

Elogios y perspectivas

De acuerdo a manifestaciones de los propios funcionarios del gobierno de Cambiemos, el Procrear tal como funcionó en la etapa del kirchnerismo tuvo sus méritos. Ivan Kerr, subsecretario de Desarrollo Urbano, reconocía unos meses atrás, cuando el gobierno empezaba a trabajar en el rediseño del plan, que “el Procrear fue un muy buen programa, estuvo muy bien instalado, penetró en el público, los doscientos mil créditos otorgados fueron un montón en relación a lo que había, pero insignificantes en relación al déficit habitacional” del país, que calculó en 3,5 millones de viviendas (Agencia Télam, 10 de marzo). Pero en la misma oportunidad, sostuvo que “hoy el programa tal cual está no es sostenible”, ya que las tasas “a las que se devuelve el crédito son inferiores a la inflación”. Tasas que, vale repetir, estaban expresamente subsidiadas para facilitar el acceso al crédito.

Al poner el sistema de crédito para la vivienda de sectores humildes a expensas de la indexación, el gobierno hace una apuesta demasiado fuerte a lograr una estabilización de precios que acerque al país rápidamente a Chile. Pero lo que apuesta, lo que pone sobre la mesa de juego, es la vivienda de los sectores medios bajos (los más humildes quedarían excluidos del nuevo sistema). Es altamente improbable que la perspectiva se cumpla, y más difícil es que con la actual política económica, que impone e impulsa un ajuste de los sectores empresarios sobre sus costos laborales, los sectores de ingresos medios bajos le ganen o, siquiera logren arrancarle un empate a la inflación. Y en este caso en particular, a la UVI. El nuevo sistema no será canalizado, como en la anterior etapa, a través de un banco con activa participación estatal, como el Hipotecario. Ni siquiera por el Nación (que, vale recordar, rechazó participar del lanzamiento de los créditos hipotecarios con cláusula de ajuste UVI que el Banco Central lanzó en abril). Serán los bancos privados los que lo implementen, buscando sacar beneficio inmediato de su colocación, con la garantía de hipotecas que no dudarán en ejecutar en caso de llegar la ocasión. El sector inmobiliario, definido ya que los créditos se aplicarán a la compra de una vivienda ya existente, nueva o usada, esperan el nuevo sistema como una oportunidad de reactivación, aunque sea segmentada, de su negocio. Quienes menos entusiasmo deberían tener frente a la propuesta son los supuestos beneficiarios: las familias que no han podido acceder a la vivienda propia y a las que, por nivel de ingreso, el sector bancario les cierra sus puertas. Pero son a quienes se intentará convencer, atraer, seducir. Como en otras épocas de censuras y prohibiciones, hablar de la 1050 estará prohibido o, al menos, mal visto. (Pagina12)

Sergio Massa le pide suspender los tarifazos al presidente de la Nación Mauricio Macri

El Diputado Nacional del Frente Renovador Sergio Massa le recomendó al presidente de la Nación Mauricio Macri que detenga el tarifazo, y avance en “el estudio que merece una medida de semejante calibre”.
Massa presentara en los próximos días una propuesta alternativa.
NOTA: Tal como advertimos al Ministro de Energía de la Nación, Ing. Juan José Aranguren, en una carta remitida el día 27 de abril del corriente año, el aumento de las tarifas de los servicios públicos implementado, está poniendo en riesgo la salud y el empleo de millones de trabajadores, jubilados, jóvenes, pequeñas y medianas empresas que no cuentan con los medios suficientes para afrontarlo.
Reconozco, al igual que muchos argentinos, la situación de colapso en que su gobierno recibió el sector energético y la urgencia de hacer modificaciones profundas que permitan un horizonte de sustentabilidad en una materia de la que depende el futuro económico de nuestro País.

Sin embargo, debo señalar la falta de profesionalismo y apego a las normas que han tenido algunos funcionarios al desconocer el derecho que tienen los usuarios a participar de audiencias públicas para conocer los fundamentos que motivaron el incremento tarifario.

Es cuanto menos llamativo que en el lapso de 17 días se haya analizado, evaluado, informado dictaminado y resuelto el incremento de gas sin tener en cuenta las condiciones climatológicas, sociales y urbanísticas que afectan a las distintas regiones de nuestro país. Las medidas, tomadas de manera intempestiva e improvisada para amortiguar el impacto del ajuste, son insuficientes y no alcanzan a toda la población que, además del aumento de las tarifas, debe hacer frente a la inflación, a la caída de la actividad económica, a la desocupación y a las bajas temperaturas del invierno.
Nada resulta más desesperante para un ser humano que sufrir el frío o el hambre, no poder dormir, no poder procurar para sí mismo y para su familia el abrigo y el alimento que necesita para vivir dignamente. La impotencia se extiende a millones de hogares, PyMEs, clubes de barrio, organizaciones sociales y grandes industrias que no saben cómo hacer frente a la actual situación.

El aumento de las tarifas debe ser asumido como un error serio y debe corregirse urgentemente para evitar que siga provocando daños irreversibles en el tejido social y en la actividad económica.

Los amparos y los fallos judiciales que se reproducen a lo largo y ancho del país, amenazan con judicializar un problema que generó este gobierno y que es netamente político.

Con la misma seriedad y responsabilidad con que ayudamos en leyes fundamentales como la salida del default o el pago a los jubilados, le pedimos que revise urgentemente esta situación que causa dolor e incertidumbre.

Desde nuestro rol de oposición constructiva, recomendamos suspender los aumentos y avanzar con el estudio que merece una medida de semejante calibre, respetando los plazos y procedimientos establecidos por las normas, incluyendo las audiencias públicas, distinguiendo las distintas regiones y sectores productivos e incorporando al análisis las visiones que nos permitan generar certidumbre para los inversores sin descuidar el bienestar general de todos los argentinos.
Sinceramente,

 

Qué dijo Ricardo Alfonsín, al ver desfilar a carapintadas que quisieron derrocar a su padre

Ricardo Alfonsín hizo notar su enojo y desconcierto en sus cuentas de Twitter y Facebook con respecto a la presencia de Aldo Rico en el desfile del Bicentenario, entre los ex combatientes de Malvinas.

“Pocas cosas son tan opuestas a los valores que el 9 de julio representa, como el Movimiento Carapintada y el Operativo Independencia”. Agregó además que “es inexplicable, por decirlo de alguna manera, que a alguien se le ocurra reunir oposiciones simbólicas tan fuertes en un mismo acto”.

En su cuenta de Facebook también expresó: “Me pregunto qué les dirán las maestras mañana a sus alumnos. Las mismas que les enseñan la historia y los educan en el respeto a los derechos humanos y la democracia”. Los comentarios del hijo del ex presidente de la Argentina ya se viralizaron por la Web y seguramente darán mucho de qué hablar.

Suspensión del tarifazo: ¿Cómo proceder si llega la factura?

La Cámara Federal de La Plata dejó sin efecto este jueves el tarifazo en el gas a nivel nacional. Sin embargo las empresas aún no fueron notificadas. ¿Cómo proceder?
La Cámara Federal de La Plata declaró “nulas” las resoluciones del Ministerio de Energía y Minería de la Nación que dispusieron un aumento en la tarifa del servicio de gas.

La disposición judicial responde a un recurso presentado por la asociación civil Centro de Estudios para la Promoción de la Igualdad y la Solidaridad (CEPIS) contra las resoluciones ministeriales Nº28 y Nº31.

Sin embargo, las distribuidoras de gas dijeron que hasta que se conoció el fallo no habían sido notificadas, reconocieron que la medida es de alcance nacional y deja sin efecto las facturas que están en circulación.

Por lo tanto, la situación se resolverá cuando intervenga la Corte Suprema de Justicia. El Gobierno apuesta a que el máximo tribunal le permita ejecutar el nuevo cuadro tarifario.

Con este panorama ¿Cómo proceder?

Caso 1:
Si ya pagaste con el aumento, te quedará un saldo a favor que se aplicará en las siguientes boletas.

Caso 2: Si tenés la factura con el aumento pero no lo pagaste, entonces podés elegir pagarla y obtener el saldo a favor o no pagarla y esperar una nueva factura con las tarifas retrotraídas al cuadro tarifario anterior. Esta resolución deja a la empresa en situación de tener que volver a facturarle a los usuarios sin poder suspenderle el servicio.

Caso 3:
Si aún no tenés la factura con los aumentos, entonces tu empresa distribuidora tiene que enviarte la nueva factura en los próximos días.

#Virales la selfie más divertida de los festejos por el Bicentenario

Un granadero de Buenos Aires se tomó una foto junto al animal, que parece haber entendido perfectamente lo que pasaba. Hasta sonrió y todo. ¡Mirá!

Los festejos por el Bicentenario de la Independencia Argentina siguen dando qué hablar. En las últimas horas se volvió viral una selfie que un granadero de Buenos Aires se tomó con un caballo. En la imagen se lo ve al animal sonreir para la toma, y es sensación en las redes.

El divertido momento fue compartido en el Twitter de Granaderos A Caballo. ¡Mirá aquí las fotos!

Cuando el fuego cruje en casa: la historia del bombero Franco Muñoz

Es bombero voluntario en Tanti desde los 12 años. Sólo una vez acudió a un incendio: el que hace un año destrozó su casa y mató a su papá y su hermanito en Parque Síquiman.

Esto es tierra de contrastes.

Como ser: las monedas del cofre quemado tienen el color de la muerte, y el que las levanta para mostrarlas es un chico que recién se lanza a la vida.

Desde esta pendiente de Villa Parque Síquiman se respira un aire cristalino y el cielo tiene un tono azulado, y un año atrás era imposible acercarse por el humo negro que todo lo pudría.

Donde hay escombros amuchados antes hubo una casa con una historia de familia, y ahora lo que queda de esa familia se mudará de casa para que su vida tenga otra historia.

No hay otro modo de relatar esto que no sea con contrastes: la oposición entre la vida de Franco Muñoz (18), un muchacho que quiso ser bombero voluntario para ayudar a la gente, y la voracidad del único incendio al que acudió hasta ahora y que destruyó su casa y se llevó a su papá y su hermanito.

El contraste más primitivo, ese parecido al claroscuro, es también el más esperanzador.

14 de julio de 2015. Paola Muñoz (36) despertó sobresaltada con ese olor. Era agrio, denso. Codeó a su marido, Gastón Fernández (45), y le dijo que algo se quemaba en la casa. El hombre se levantó de un tirón y enfiló para el lado del garaje. “¡Es el auto, se quema el auto, traeme baldes de agua, dale que esto va a explotar!”, gritó.

Ella, lentificada por el miedo y el humo tóxico, alcanzó a reaccionar por Facundito (10), su hijo más chico que dormía en la habitación pegada. Salió al living, que ya no era living sino una masa de veneno caliente y negra. “¡Facundito, salí, salí de la habitación, Gastón, vení a sacar al nene, Gastóooon!”, alternó ella los gritos a dos destinatarios que no respondían.

Días después, ya extinguido ese momento, Paola contó a la prensa que esa noche su marido había llegado tarde y todo embarrado porque se quedó ayudando a un policía que tuvo problemas con su auto. “Le pedí que se fuera a bañar. Le busqué ropa, se abrigó y prendió el aire acondicionado. Lo puso en unos 22 grados”, dijo.

El aire acondicionado lo es todo en esta historia, porque ahí empezó el cortocircuito que se alimentó de un colchón colocado en el techo del Renault Clio que Gastón le había regalado a Paola para su cumpleaños. Cortocircuito, colchón, humo y después.

En la casa, la mujer gritó por su hijo, gritó por su marido, gritó por ayuda y gritó por su propia vida, que ya casi no era vida porque no había más aire en ese living así que ella salió por la puerta trasera, derribó un alambrado, corrió al frente y trató de arrancar las rejas de la ventana de la pieza de Facundito.

Como no podía, hizo lo que sí pudo y destrozó los vidrios para que entrara el aire frío y saliera el humo.

Pero no pasó nada de eso, o a ella le pareció que no pasó nada de eso, que viene a ser lo mismo.

El acceso principal era todo fuego. Esa madrugada de neblina helada, Paola subió en su motocicleta y aceleró a buscar a la Policía. Estaba descalza.

En primera persona (I). Soy Franco Muñoz. Hijo de Paola Muñoz y Gastón Fernández (uso el apellido de mi mamá). Hermano mayor de Facundo. Ayer, viernes 8 de julio de 2016, cumplí 18 años y obtuve lo que quería desde los 12: el certificado de bomberos.

Desde chico me gustaba la acción, moverme, todo lo fuera de común. Siempre fui muy inquieto y me mandaron a practicar muchos deportes, pero no me alcanzaba. Quería hacer algo que me sirviera a mí y que también fuera para ayudar a la gente.

Nací y me crié acá donde hablo, Parque Síquiman. Mi papá era el dueño de la verdulería “Siempre Verde”, muy conocida en Carlos Paz, y yo me pasaba los veranos ayudándolo. Hasta que cumplí 12 y de regalo me llevaron a conocer el cuartel de Bomberos Voluntarios de Tanti, y ya nunca me fui.

Los bomberos son mi segunda familia; con ellos cambié mi comportamiento, tuve otra educación, aprendí a ser mejor persona, aprendí una manera de ayudar a la gente y aprendí muchas cosas más que en general no se saben.

Como que, cuando hay un incendio, jamás se debe abrir o romper una ventana para buscar aire, porque justamente el oxígeno aviva el fuego y hace que las llamas sean más grandes y avancen más rápido. Mi mamá no lo sabía.

Detrás del mueble. “Un bombero acudió al incendio de su propia casa donde murieron su padre y su hermano”, fueron algunos titulares de prensa el 14 de julio del año pasado. No eran ciertos del todo, pero lastimosamente lo correcto estuvo en “murieron su padre y su hermano”.

Aún no amanecía cuando desde la Policía de Síquiman dieron el alerta a los cuarteles de bomberos de Villa Carlos Paz, Bialet Massé y Tanti. En éste se encontraban Franco y siete voluntarios más. Hasta ese momento era una alarma más de un incendio equis: quién podía sospechar que ese fuego tenía la forma de un demonio en la vida de los Fernández.

Fue una de esas madrugadas en las que todo debía salir mal: la neblina encegueció las cosas y ya ningún bombero iba a poder encontrar a tiempo esa casa que ardía en las calles Las Cascadas y Los Alazanes de Síquiman.

Quedaban por supuesto los abuelos y los tíos de Franco y Facundo, que viven en casas vecinas y arrancaron a mazazos la ventana para buscar al niño. Estaba desmayado, con los pulmones llenos de hollín, acurrucado detrás de un mueble contra la pared.

Eso que Franco le había explicado tantas veces. Le había dicho que en caso de incendio había que correr, buscar una salida, escapar hasta que los pies dejaran de arder. Pero Facundo le temía a la oscuridad, y quizá por eso se metió detrás del mueble y se quedó tan quieto como fuera posible hasta que el humo lo durmió y el fuego alcanzó su cuerpito.

El niño fue acostado en el césped helado, a metros del crepitar espantoso de un incendio oculto entre la niebla. Entre los vecinos estaba un médico de apellido Vázquez que le hizo respiración boca a boca hasta que se escucharon las sirenas y de golpe entró a lo bestia un camión cisterna y todo se llenó de bomberos que corrían y se mezclaban con los vecinos congelados en piyama.

El cadáver de Gastón Fernández fue hallado poco después en su habitación, la ropa impregnada con membrana caliente del techo derretido.

“El adulto estaba fallecido en el interior. Al niño sí pudimos moverlo, pero estaba inconsciente y comenzamos a reanimarlo en el lugar”, dijo Marcelo Gómez, bombero de Bialet Massé. Dijo algo más: “Lamentablemente, uno de los jóvenes, que es bombero de Tanti, es hermano del niño, y él estaba en el cuartel cuando entró la llamada”.

En primera persona (II). Empecé muy chiquito en bomberos. Mis papás me dijeron que no había problemas, pero que no debía dejar el colegio en Bialet. En eso estoy ahora, me queda un año y medio para terminarlo. Después me gustaría hacer un curso de paramédico y luego estudiar en Córdoba. Ingeniería Industrial, o Automotriz. Me gustan mucho los autos y también la tecnología.

En el cuartel siempre fui aspirante a bombero, así que no me permitían participar en otra cosa que no fuera un simulacro. Prácticas de salvatajes, cosas así. Pero nunca había estado en un incendio de verdad. El único en el que estuve fue el que mató a mi familia.

Acababa de cumplir 17 años cuando pasó esto. Justo eran las vacaciones de invierno así que me fui una semana entera al cuartel. Me iba a quedar más días, pero mi hermanito me llamó para decirme que me extrañaba y que volviera.

A él también le gustaba esto de ser bombero. Cuando cumplió por última vez lo llevé al cuartel y decía que iba a ser bombero o policía.

Le prometí que iba a volver a verlo justo la mañana que se quemó la casa. No llegué. O llegué tarde. No se dio el momento para encontrarme con mi hermanito.

Ahora puedo decir que él se agachó para salvarse aprovechando el plano neutro. El plano neutro es el espacio que queda entre el humo y el aire frío del suelo. El humo no baja hasta el fondo; se detiene a un metro del suelo porque choca con el aire frío, y ese pequeño espacio permite respirar porque el aire no está contaminado del todo. Pero cuando se abrieron las ventanas de la habitación, el humo se avivó con el oxígeno y se rompieron las capas térmicas. Insisto, es lógico que la gente no sepa estas cosas.

A mi papá lo vi por última vez antes de irme al cuartel. Le hice un asado sorpresa por el Día del Padre. Le regalamos una campera y perfumes. Facundo le escribió una cartita. Comimos todos juntos y después me fui a Tanti. Tenía pensado volver antes también para ayudar a mi papá en la verdulería, que no estuviera solo. Nunca pensé que podía pasar esto. Jamás imaginé recibir una llamada así.

Las muertes propias. Franco escuchó en la radio policial que la que se quemaba era “la casa del bombero Muñoz”. Se alteró, pero entendió cuando sus compañeros le dijeron que no iba a ir; no tenía la tranquilidad ni la experiencia para una cosa semejante. Acostumbrarse a ver la muerte de cerca no significa saber lidiar con las propias ausencias.

Cinco bomberos partieron desde Tanti, y otros dos quedaron con Franco en el cuartel. Él gastó todo su crédito llamando a sus padres, sin saber que los teléfonos estaban derretidos en la habitación, que su papá había muerto por el humo caliente y que su hermanito estaba dormido en el césped, con la respiración frágil y la sangre alborotada por las inyecciones de adrenalina que le clavaban los rescatistas.

Los periodistas que se agolparon en la casa se encontraron con un padre muerto, con un hijo muerto, con una madre herida. También con el revoloteo angustiante que provoca la desgracia, y el intendente de Síquiman, Néstor Cuello, asomado en ese revoloteo para prometer que a los que se salvaron no les iba a faltar ni una baldosa para reconstruir la casa. Cosa que, dicen los Fernández, no ocurrió ni por casualidad: contaron únicamente con la solidaridad de los vecinos y de una radio local que hizo una colecta.

Franco siempre tuvo la esperanza de que se iban a salvar. Sobre todo cuando escuchó en la radio que a su hermanito lo llevaban al Hospital Domingo Funes, y sus compañeros del cuartel se ofrecieron a llevarlo.

El parte médico del Funes sepultó cualquier ilusión: “El niño llegó con daño cerebral, con la superficie corporal quemada superior al 70% y quemaduras en las vías aéreas, lo que hizo inviable su vida”.

Cuando Franco llegó al hospital, pidió permiso para entrar en el shock room y abrazó a su hermano. El cuerpito todavía estaba tibio.

Poco después se presentó en lo que había sido su casa y, con lágrimas en los ojos y respirando el aire hirviendo que emanaba de esa negritud de escombros, les dijo a los periodistas que sentía mucho dolor, porque si bien se había acostumbrado un poco a esas cosas, había perdido a la mitad de su familia.

Epílogo: seguir. Nunca pensé en renunciar a bomberos por lo que pasó. Al contrario, cuando suena la alarma pienso en lo mejor de mi familia y salgo. Recordarlos me ayuda a ser una mejor persona.

Ellos me dan fuerza para seguir, y cuando suena la alarma lo primero que pienso es en la salud de esas personas, para que a nadie le pase lo que nos pasó a nosotros.

 

Por Alejo Gómez (Día a Día)

Llevaban 250 kilos de carne arriba de una camioneta

La mercadería no contaba con las condiciones bromatológicas adecuadas para su trasladado y por eso, quedaron demorados dos hombres.

El procedimiento fue realizado en la madrugada de este domingo, poco después de las 2 de la mañana, en el destacamento de Puente Dique, en Catriel.

Fueron demorados dos hombres, uno de 41 y otro de 48 años, por intentar introducir a la región 250 kilos de carne vacuna con hueso procedente de La Pampa en un vehículo del sindicato petrolero.

Según las primeras informaciones aportadas por la policía rionegrina al medio La Mañana Neuquén, en el control de rutina sobre la Ruta 151 se detuvo a dos camionetas que transportaban la mercadería “sin las condiciones bromatológicas requeridas”. Los dos hombres, oriundos de Cinco Saltos y San Patricio del Chañar, quedaron demorados.

Al momento de identificar los vehículos, se conoció que una Chevrolet S10 detenida figura en los registros como propiedad del Sindicato del Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa.

El vendedor de banderitas que nos enseña historia

El video publicado por Jorge Vaz a la red social facebook que viralizo muestra a un vendedor de banderitas, que demuestra sus dotes de historiador, y explica por que el 9 de julio es importante.

 

Alertan sobre el aumento de las estafas con tarjetas de crédito y débito

Este tipo de fraude se vuelve cada vez más habitual en el país y las víctimas pueden sufrir el robo de información a través de compras por Internet, de cajeros automáticos alterados y de transacciones en comercios cuyos empleados estén en connivencia con los delincuentes.
Cada vez más usuarios de tarjetas de crédito y débito en la Argentina son víctimas de organizaciones delictivas que clonan los datos de los plásticos para utilizarlos luego en el mercado negro y concretar estafas. Este tipo de fraude se vuelve cada vez más habitual en el país y las víctimas pueden sufrir el robo de información a través de compras por Internet, de cajeros automáticos alterados y de transacciones en comercios cuyos empleados estén en connivencia con los delincuentes.

El abogado especializado en delitos informáticos Daniel Monastersky, recientemente nombrado como uno de los nueve miembros del Consejo Asesor del Foro Mundial de Ciberseguridad, explicó que los malvivientes “guardan los datos de la banda magnética y luego los vuelcan en una tarjeta en blanco para poder operar”, según publicó Diario Popular.
El letrado explicó que en la banda magnética hay datos claves del usuario, como nombre y apellido, Documento Nacional de Identidad, número de cuenta y código de seguridad. En el caso de los negocios, la duplicación de la tarjeta se puede producir a través de un empleado alertado por los delincuentes que utiliza una cámara para guardar los datos o un aparato llamado Skimmer, que funciona como lector y se puede conseguir a 8.500 pesos en Mercado Libre.
“Pasan la tarjeta por el dispositivo cuando vos pagás y guardan la banda magnética en una memoria. Después lo bajan con una computadora y con otro dispositivo similar vuelcan los datos para poder armar una tarjeta que esté en blanco”, puntualizó Monastersky.
A su vez, advirtió que una situación similar puede ocurrir en los cajeros automáticos. “Se arma un dispositivo parecido, donde la ranura se ve igual. Entonces, ponés la tarjeta, pasa, hacés la operación y te copian la banda”, precisó.
El especialista agregó que otros episodios en los que pueden cometerse esta clase de delito es en “operaciones en sitios no seguros de Internet” o al intentar “pagar por teléfono, brindándole los datos a la persona equivocada”. “Son organizaciones a nivel mundial. Hay gente que recluta las tarjetas, otros que las compran y otros que hasta arman negocios. Todo esto en un mercado ilegal”, resaltó el abogado.
En ese sentido, recordó el conocido caso del “Sapo” Ciarlo, el estafador millonario que, a través de proveedores de datos en diferentes comercios, usaba tarjetas clonadas para comprar pasajes y revenderlos a través de una falsa agencia de viajes.
Monastersky indicó, además, que ante la posibilidad de que las tarjetas sean denunciadas por usuarios que tienen un seguro o advirtieron la maniobra “se hacen donaciones de un peso y, si la operación es válida, comprueban que el plástico está activo”. Esta clase de estafas puede ocurrirle a cualquier usuario, por lo que el letrado recomendó utilizar “seguros” o “configurar alarmas”.
En este último caso, se le puede solicitar a la tarjeta que envíe un correo o un mensaje de texto cuando se realice una operación que supere determinada cantidad de dinero. Además, reconoció que “las empresas ejercen un control cada vez mayor y tienen departamentos destinados a evitar estos fraudes”.
Quienes cometen este tipo de delitos no tienen ninguna especialidad técnica, ya que sólo le alcanza con conocer los pasos y repetirlos mecánicamente. Por eso, ante un movimiento extraño en la tarjeta, se recomienda a los usuarios desconocer ese pago ante las empresas.
“Es fundamental no perder de vista la tarjeta. En un negocio hay que estar atentos y en un restaurante, por ejemplo, tratar de acompañar al mozo, o al playero en una estación de servicio”, resaltó. Asimismo, Monastersky desaconsejó “dar el número de tarjeta para un pago por teléfono o por mail, porque también se brinda el código de seguridad”.
En el caso de que se compre a través de Internet, el letrado advirtió que se deben utilizar “sitios E Commerce que sean seguros y conocidos”. Lo más difícil es detectar cuando hay un Skimmer en el cajero automático. Para esa situación, advirtió que “si la tarjeta entra lentamente, es sospechoso”, aunque, en cualquier circunstancia, instó a verificar periódicamente los resúmenes que emiten los bancos.