Avanza el juicio a la Triple A en Bahía Blanca

Luego de una semana sin audiencias, este viernes 23 se reanudó el juicio que se le sigue a cuatro acusados de pertenecer a la asociación ilícita Triple A en la ciudad de Bahía Blanca.

De esta manera se pudieron escuchar tres testimonios en la Causa denominada “Aceituno, Raúl Roberto y otros/s Tortura, Privación Ilegal de la libertad Pers. y Homicidio agravado…” donde se juzga a Raúl Roberto Aceituno, Juan Carlos Curzio, Osvaldo Pallero y Héctor Angel Forcelli.

La noche del 5×1

La audiencia fue abierta con el testimonio de Carlos Rodolfo Entraigas, en videoconferencia desde España, quien al momento de los hechos que se juzgan, era estudiante de la UNS y militante de grupos como Cristianos por el Socialismo, que respondían al FAS (Frente Antimperialista por el Socialismo).

Entraigas que en el año 76 fue detenido y preso por la dictadura, declaró en esta oportunidad por hechos anteriores, cuando sufrió un intento de secuestro por parte de la patota de la Triple A:

“La noche entre el 20 y el 21 de marzo de 1975, fueron a buscarme donde vivía, una patota que no sé exactamente las personas que iban, pero sí sé que entre ellos el que comandaba era Pablo Argibay.”

Este suceso fue en un departamento de calle Zapiola al 900, donde vivía el testigo aunque se hallaba en Viedma en ese momento, lo cual salva su vida.

Jorge “Moncho” Argigay y su hijo Pablo Argibay, ambos integrantes de la Triple A bahiense

Esa noche del 21 de marzo del 75, se produjo una masacre en Bahía Blanca por parte de la patota, en supuesta represalia ante la muerte del Comisario Ramos en un atentado:

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“Esa noche mataron a Fernando Alduvino un estudiante de la UNS y creo que también trabajaba como no docente, a Marisa Mendivil que era la mujer de Ponte y al Padre Dorñak que era un sacerdote que estaba en el Juan XXIII. Tengo entendido que esa noche mataron a Cinco personas. Era la consigna de 5×1, porque el día 20 de marzo habían matado al Comisario Ramos, entonces era la demostración de fuerzas de decir van a caer 5 de ustedes, por 1 nuestro”.

“Yo tengo la absoluta certeza de que esa noche mataron a cinco. Y tengo un cierto remordimiento porque alguien se hubiera salvado si yo hubiera muerto, y como yo me salve murió él”.

“¿Los Obispos Progresistas confraternizan con el marxismo? se preguntaba entonces La Nueva Provincia”

El testigo refiere que al que buscaban en el Juan XXIII era al padre Santecchia y al no poder matarlo, lo hicieron con Dorñak, ya que Santecchia era el señalado por “cierta prensa de derecha… (Compuesta por) el conglomerado de La Nueva Provincia (diario) la radio y la televisión… con sede principal frente a la plaza Rivadavia al lado de la iglesia.”

Matones a sueldo
Entraigas dice no saber específicamente a quienes respondían estos miembros de la Patota aunque si se los rastrea por Anses, se puede ver quienes le pagaban el sueldo y allí determinar a órdenes de quienes mataban salvajemente, a lo que agrega:

“…detrás de todos estos hechos siempre hay un motivo económico, o sea este señor Argibay y los que lo acompañaban no iban porque estaban tomando unos vinos en un bar y dijeron vamos a matar gente… nono. Alguien los mandó, alguien les dio una lista de nombres, y alguien les pagó por eso. No sé si les han pagado en efectivo, a través de transferencias o en regalos…”.

Ante la pregunta concreta acerca de si conocían de la actuación de la Triple A en Bahía Blanca, el testigo responde que sí, pero que creían que a ellos no los iban a perseguir. Parafraseando a Bertolt Brecht iguala la situación en ese momento,

“Primero vinieron por los judíos pero como yo no era judío no me preocupe, luego fueron por los comunistas pero como yo no era comunista no me preocupe, luego fueron por los gitanos, pero como yo no era gitano no me preocupe, y ahora que vinieron por mí, ya es tarde, ya que en su momento se decía que eran discusiones internas de la CGT y nosotros como no éramos sindicalistas no nos preocupamos”.

En marzo del ’76 es detenido por gente de civil que se identifica como Policía Federal y es llevado a la Sede de la Federal de Viedma donde fue salvajemente torturado.

Gracias a que un periodista publicó sus nombres como detenidos, no fueron llevados al Centro Clandestino de Torturas La Escuelita y son dejados en el V Cuerpo de Ejército.

Posteriormente son llevados a la cárcel de Villa Floresta y comparte celda con Sañudo, uno de los integrantes de la Triple A, intuyendo que lo pusieron con él, como informante.

También compartieron prisión con Mansilla, otro integrante de la patota y se rumoreaba que por las noches los sacaban de la cárcel, los usaban para tareas de secuestros y etc y luego los volvían a dejar en la celda. De Villa Floresta es trasladado a La Plata hasta 1978 donde puede salir del país al exilio hasta el día de hoy.

Culmina definiendo lo que significó el exilio como víctima de la dictadura

“de la noche a la mañana te encuentras en un país que no conoces, con gente que no conoces, con formas de actuar que no son típicas de Argentina (…) pasa una cosa con las personas que llegamos de inmigrantes a otro país, no somos de ese país, se ve en la forma de movernos de actuar, de hablar, de todo, incluso la forma de conjugar los verbos, y hoy en día que han pasado ya muchos años, aquí en España siguen diciéndome que se nota que soy Argentino, pero cuando voy a Argentina, me dicen que soy gallego… o sea que llega un momento que ya no soy ni de aquí ni de allí”

Persecución a ambos lados de la cordillera

Testimonió también en la jornada del viernes, por videoconferencia desde Chile, Carlos Oliva Troncoso, hermano de Víctor Oliva Troncoso, asesinado el 2 de julio de 1975. Su declaración estuvo acompañada con la foto de su hermano asesinado “para que estuviera bien Presente en este momento” precisó.

Antes que la fiscalía comience las preguntas, expresó visiblemente emocionado:

“Han transcurrido 45 años del asesinato de mi hermano. A pesar del tiempo transcurrido ustedes entenderán como familia, es muy importante que se realicen estas audiencias en Bahía Blanca, para intentar buscar la verdad y la justicia, en el caso de mi hermano y en el caso de los 24 asesinados por la Triple A, allí. No es fácil declarar después de tanto tiempo transcurrido. Nosotros entendemos que a raíz de ese tiempo, hoy día la justicia no va a poder ser completa. Hay muchos de los probables asesinos que ya no están. Muchos de nuestros familiares tampoco están, mi madre mi padre, no están. Se fueron de la vida con la pena de la pérdida de un hijo y con la frustración e impotencia de que este crimen estaba impune.”

“Casualmente o no tan casualmente, un 23 de octubre pero de 1973, mi hermano cruzo la frontera, tratando de salvar su vida. Esperamos que dentro del tiempo transcurrido Argentina pueda cumplir con su responsabilidad y hacer toda la justicia y toda la verdad por los 24 asesinados en esta causa… que fueron asesinados por razones políticas, que fueron perseguidos aquí y allá.”

El testigo recordó que en Chile estuvieron presos junto a su hermano y su padre y supieron que tenían orden de asesinarlo. Allí toman la determinación que se exilie en argentina.

“Lo convencimos que se fuera, pensando que era la única manera de mantenerse con vida, no se quería ir y salió del país un día como hoy, 23 de octubre del 73. Nos dimos un abrazo… y él me dijo una frase que fue lo último que le escuche: Va a ser lo mismo aquí que allá”.

Aquí en Argentina Víctor siguió militando: “él eligió su camino, el compromiso social y político y lo llevo hasta el final”.

Su familia pudo reconstruir el secuestro de Víctor por el relato de la joven Rebolledo, quien ya declaró en esta causa como testigo. Su cuerpo apareció dos días después, semidesnudo con 33 balazos, y con el diario el combatiente encima.

Para el declarante, en el asesinato de su hermano hubo vinculación de la inteligencia entre Argentina y Chile, con responsabilidad de las universidades. Culmina destacando la importancia fundamental de estos juicios para que la justicia Argentina al fin pueda condenar estos crímenes.

Argentina, recordamos, es el único país que ha llevado adelante estos juicios de Lesa Humanidad, condenando a muchos de los responsables del genocidio, siendo que Chile y los demás Estados en América Latina perpetúan la impunidad hasta el día de hoy.

Madrugada de secuestros

Para cerrar la jornada, se escuchó la declaración del testigo Julio Cesar Scavo, quien convivía en el Barrio Universitario de nuestra ciudad junto a Carlos Entraigas, el primer declarante de la jornada y se hallaba presente la madrugada que fueron a buscarlo al departamento.

Por medio del relato de Scavo, Entraigas pudo reconstruir la persecución de aquella noche, tomando la determinación de no regresar a Bahía Blanca para no ser secuestrado por la patota que lo buscaba

Scavo trabajaba en el juzgado Federal de calle Alsina al 300, y reconoció a Pablo Argibay entre los que fueron a buscar a Entraigas, ya que lo conocía de su trabajo.

De esa misma noche, se investigan los asesinatos de tres personas más, Alduvino, Mendivil y Dorñac, por lo que no les caben dudas, que lo buscaron para asesinarlo.

¿Cuándo sigue el juicio?

El Tribunal integrado por los jueces Amabile, Díaz Lacava y Aguerrido, seguirá sesionando el próximo 29 y 30 de Octubre y las audiencias podrán ser vistas como hasta ahora, de manera remota, siendo transmitidas al público, por el canal de YouTube Audiovisuales de la Universidad Nacional del Sur.

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Elagora Digital
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