Un brote de virus Nipah vuelve a encender las alarmas sanitarias
Cinco casos confirmados del virus Nipah en India encienden la preocupación en Bengala Occidental, donde las autoridades activaron protocolos de aislamiento, rastreo y control para frenar la propagación de una enfermedad sin cura conocida.

Barasat, una ciudad ubicada en las afueras de Calcuta, se convirtió en el nuevo foco de atención de los servicios de salud de la India. Allí se confirmaron cinco casos de infección por el virus Nipah, un patógeno poco frecuente pero altamente letal, que volvió a poner en tensión a un sistema sanitario todavía marcado por las secuelas de la pandemia.
Los primeros contagios se detectaron a comienzos de esta semana en dos enfermeros de un hospital privado. Uno de ellos permanece en estado crítico. Los otros tres casos —un médico, otra enfermera y un trabajador sanitario— fueron derivados a un hospital estatal especializado en enfermedades infecciosas. Según fuentes oficiales, todos se encuentran estables, bajo estricta observación médica.
Como medida preventiva, cerca de 100 personas que tuvieron contacto estrecho con los pacientes fueron puestas en cuarentena domiciliaria. Mientras tanto, los equipos epidemiológicos intensifican el rastreo de contactos y las pruebas diagnósticas. La prioridad es clara: evitar que el brote gane escala.
Pero la pregunta flota en el aire: ¿alcanza con estas medidas para contener un virus que ya ha demostrado su capacidad de reaparecer?
Qué es el virus Nipah y por qué preocupa a la OMS
El virus Nipah no es un desconocido para los especialistas. Se transmite principalmente a través de murciélagos frugívoros, por alimentos contaminados o, en algunos casos, por contacto cercano entre personas infectadas. La Organización Mundial de la Salud lo incluye en su lista de patógenos prioritarios, y no es casualidad.
Lo cierto es que se trata de un virus sin vacuna ni tratamiento antiviral específico. La atención médica se limita al control de los síntomas y al soporte intensivo en los cuadros más graves. Su tasa de letalidad, que puede superar el 40 por ciento, explica buena parte de la inquietud que despierta cada nuevo brote.
Como si fuera poco, la enfermedad puede derivar en encefalitis aguda y complicaciones respiratorias severas. No hay margen para la improvisación.
Un historial de brotes que no se logra cerrar
Desde su identificación en 1998, el virus Nipah ha reaparecido de manera intermitente en varios países del sudeste asiático. Malasia, Bangladesh, Filipinas y Singapur figuran entre los antecedentes más conocidos.
En India, la historia es particularmente sensible. Bengala Occidental ya había registrado brotes en 2001 y 2007. Más recientemente, el estado de Kerala enfrentó nueve episodios desde 2018, algunos de ellos con víctimas fatales y cierres temporales de hospitales.
Cada nuevo caso revive una sensación incómoda: el virus nunca se fue del todo.
¿Qué puede pasar ahora?
Por estas horas, la situación parece controlada. Las autoridades sanitarias aseguran que no hay transmisión comunitaria y que todos los contactos están identificados. Sin embargo, aún no está claro si surgirán nuevos casos en los próximos días.
Epidemiólogos consultados por la prensa local advierten que el riesgo existe, sobre todo en zonas donde el contacto entre humanos y fauna silvestre es frecuente. La clave, dicen, será la rapidez del rastreo y el cumplimiento de las cuarentenas.
Miles de personas se preguntan hoy si este brote quedará como un episodio aislado o si marcará el inicio de una nueva crisis sanitaria regional.
Por ahora, la vigilancia continúa. Y la incertidumbre, también.



