Política

«La lapicera siempre la tuvo, la tiene y la tendrá el Presidente»

En medio de las presiones externas e internas que afronta el gobierno en su pulseada con el Fondo Monetario Internacional, Cristina Fernández de Kirchner difundió ayer una carta pública en respuesta a la “confusión que se pretende instalar” desde los medios hegemónicos en relación con sus silencios.

Recordó que por la Ley de Fortalecimiento de la Sostenibilidad de la Deuda Pública aprobada este año serán “la totalidad de las fuerzas políticas” las que deberán decidir en el Congreso si se aprueba o no lo que acuerde el Poder Ejecutivo, criticó “la irresponsabilidad política” de la oposición que acaba de ganar la elección pero “no se hace cargo de nada”, y ratificó su respaldo a Alberto Fernández con una larga cita de su discurso del 9 de Julio, cuando el presidente aseguró que no piensa claudicar ante los acreedores ni firmar “algo que arruine la vida del pueblo argentino”. “Es un momento histórico de extrema gravedad y la definición que se adopte y se apruebe puede llegar a constituir el más auténtico y verdadero cepo del que se tenga memoria para el desarrollo y el crecimiento CON INCLUSIÓN SOCIAL de nuestro país”, destacó la vicepresidenta, subrayando esas tres palabras.

El texto que CFK difundió desde su web personal, titulado “De silencios y curiosidades. De leyes y responsabilidades”, apunta desde la primera línea a las especulaciones que unifican a medios de comunicación hegemónicos, sectores del poder real en la Argentina, FMI y brokers de Wall Street sobre su posición con respecto al posible acuerdo por los 57.000 millones de dólares que el gobierno de Mauricio Macri le pidió al Fondo en 2018, de los cuales se desembolsó “en menos de un año la bonita suma de 44.500 millones de dólares”, recordó. Como ejemplo del “grado de confusión que se pretende instalar” y las eternas operaciones para mostrarla enfrentada con el jefe de Estado citó el titular “El FMI, la lapicera de Cristina Kirchner y la disputa que recrudece de Alberto Fernández con la vicepresidenta”, que publicó el columnista Marcelo Bonelli en Clarín.

Pero no se detuvo solo ahí sino que remarcó “la curiosa actitud” de los voceros de Juntos por el Cambio y declaraciones como “no vamos a decir nada del acuerdo con el FMI hasta que Cristina no opine”. Con preguntas retóricas les cuestionó que “no se hagan cargo de nada” luego de haber “reiniciado el ciclo trágico de endeudamiento” con el FMI que Néstor Kirchner había clausurado en 2005, y que le pidan que defina si el acuerdo está bien o mal luego de hacer campaña “recitando el mantra ‘hay que quitarle la mayoría a Cristina en el Senado para que el Congreso no sea una escribanía del gobierno’”.

“¡Por favor! La política debe dejar de ser sólo un show para la televisión”, reclamó. “Cuando se busca el voto popular en elecciones libres y sin proscripciones se debe ejercer la responsabilidad de esa representación. Más aún, cuando se han ganado las elecciones. ¿O para qué quieren las bancas? ¿Para cobrar la dieta? ¿O tal vez para viajar al exterior con pasajes gratis y viáticos en dólares? ¿Para posicionarse de cara al 2023?”, se preguntó. Recordó que desde el 10 de diciembre, por primera vez desde 1982, el peronismo no tendrá quórum propio en el Senado, y admitió que no la sorprende “la irresponsabilidad política de la oposición” porque “la historia de nuestro país está plagada de fuerzas políticas que llegaron al gobierno diciendo una cosa e hicieron exactamente lo contrario una vez que atravesaron la puerta de la Casa Rosada”.

La lapicera la tiene Alberto

La segunda mitad del texto de la expresidenta se centra en “la responsabilidad legal, política e histórica” que deberá asumir el Congreso cuando deba pronunciarse sobre el eventual acuerdo con el FMI y en la virtudes necesarias para afrontar ese tipo de negociaciones: la capacidad, voluntad y coraje en la última reestructuración por los que homenajeó a su excompañero de vida, y su propia decisión de no ceder “a la extorsión de los Fondos Buitre” en 2010.

En contraste con la experiencia de 2018, cuando el gobierno la alianza Pro-UCR-Coalición Cívica “nos endeudó en apenas un instante de forma extraordinaria, exorbitante e insostenible sin pasar por el Congreso de la Nación”, CFK destacó como una “excelente iniciativa” la Ley de Fortalecimiento de la Sostenibilidad de la Deuda Pública, que dispone que “todo el programa de financiamiento y operación de crédito público realizados con el Fondo Monetario Internacional (FMI), así como también cualquier ampliación de los montos de esos programas u operaciones, requerirá de una ley del Honorable Congreso de la Nación que lo apruebe expresamente”. Apuntó a los desmemoriados que ese proyecto del gobierno del Frente de Todos se aprobó en el Senado con 65 votos positivos y una abstención, y se convirtió en ley en Diputados en febrero último con 223 votos afirmativos, dos negativos y dos abstenciones.

“Surge a simple vista que la totalidad de las fuerzas políticas de ambas coaliciones asumió la responsabilidad de decidir si se aprueba o no lo que el Poder Ejecutivo negocie y acuerde con el FMI. Todo ello sin perjuicio de que es el titular del Poder Ejecutivo quien lleva adelante las negociaciones en ejercicio de su responsabilidad constitucional en esta materia”, recordó, y volvió al titular de Clarín para corregirlo: “La lapicera no la tiene Cristina… siempre la tuvo, la tiene y la tendrá el Presidente de la Nación. Y no lo digo yo, lo dice la Constitución Nacional. Que a nadie lo engañen sobre quién decide las políticas en la Argentina”.

La vicepresidenta remarcó que el país, igual que el resto del mundo, sufre la pandemia y los riesgos de mutación y retorno permanentes, pero además “tiene el peso inédito de una deuda también inédita con el FMI”. En un contexto de trascendidos sobre las negativas del Fondo a alargar plazos o reducir la sobrecarga de intereses, y de presiones de financistas globales y sectores empresarios locales, advirtió que “es un momento histórico de extrema gravedad” y que la definición que se tome “puede llegar a constituir el más auténtico y verdadero cepo del que se tenga memoria para el desarrollo y el crecimiento CON INCLUSIÓN SOCIAL de nuestro país”.

“¡Y ojo! Que nadie está hablando de desconocer deudas”, advirtió, y calificó como un “atributo histórico” del kirchnerismo el hecho “de haber pagado las deudas que generaron otros gobiernos”. Citó como ejemplos la cancelación con el FMI de Kirchner en 2005, cuando Alberto Fernández era su jefe de gabinete, y elogió “tanta capacidad, tanta voluntad y tanto coraje”; la reestructuración con acreedores privados en 2005 y 2010, “con la quita más grande de capital e intereses de la que se tenga memoria”, y recordó que como presidenta no cedió “a la extorsión de los Fondos Buitre” porque implicaba desconocer los derechos de los acreedores externos que habían acordado con el Estado, “con consecuencias irreparables para la Argentina”. Frente a la actual negociación, de acuerdo a la Constitución y a la citada Ley 27.612, “no es Cristina… son los y las 257 diputados y diputadas y 72 senadores y senadoras quienes tienen la responsabilidad legal, política e histórica de aprobar o no cómo se va a pagar y bajo qué condiciones la deuda más grande con el FMI de todo el mundo y de toda la historia”, destacó.

El cierre fue un gesto de respaldo al presidente. “Tampoco olvido, y además comparto plenamente”, aclaró, el discurso del jefe de Estado en la Casa de Tucumán y su referencia al Fondo. “¿La Argentina sabe que de acá a fin de año tenemos compromisos por casi 5 mil millones de dólares que afrontar con el Fondo, tomado por un gobierno que asumió ese compromiso hace dos años atrás?”, preguntó en aquel discurso. “Mi modelo no está en los que mandan balas de goma a Bolivia. Mi modelo sigue siendo San Martín, Güemes y Belgrano. Nunca esperen de mí que firme algo que arruine la vida del pueblo argentino”, aseguró, y añadió que “si alguien espera que yo claudique ante los acreedores o ante un laboratorio, se equivoca. No lo voy a hacer. Antes me voy a mi casa, porque no tendría realmente cara para entrar en esa sala si hiciera algo semejante”. “Que Dios y la Patria los ilumine a todos y todas”, concluyó la expresidenta.

Fuente
Página 12

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