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Incendio en La Adela: dos versiones sobre la demora de los bomberos y un llamado a fortalecer el servicio

El incendio de una vivienda dejó importantes pérdidas materiales y abrió una controversia entre la familia damnificada y Bomberos Voluntarios. Mientras Fabiana Landaburo y Antonio Acosta cuestionaron la demora y buscaron aclarar lo ocurrido al llegar las dotaciones, el segundo jefe del cuartel, Lautaro Urbanovich, explicó que el aviso no ingresó por la línea de guardia y reclamó la incorporación de voluntarios que residan en la localidad.

El incendio de una vivienda ocurrido el sábado por la mañana en La Adela, que provocó importantes daños materiales a la familia de Fabiana Landaburo y Antonio Acosta, generó una discusión pública sobre los tiempos de respuesta de los bomberos voluntarios y las circunstancias que se produjeron cuando las dotaciones llegaron al lugar.

A partir de los testimonios de los damnificados y de las explicaciones brindadas por el segundo jefe del cuartel de Bomberos de La Adela, sargento primero Lautaro Urbanovich, surgieron dos relatos sobre un episodio que estuvo marcado por la angustia de una familia, el malestar por la demora y un cruce verbal que terminó con el regreso de los servidores públicos al cuartel.

El fuego se inició alrededor de las 7:25 del sábado y destruyó por completo una habitación de los niños, además de afectar electrodomésticos, muebles, paredes y aberturas de la vivienda. Fabiana y Antonio tienen tres hijos, de 5, 13 y 18 años, y ella cursa el tercer mes de embarazo.

La demora y las explicaciones del cuartel

En diálogo con Libertad Radio 95.1, el matrimonio manifestó su malestar por el tiempo que transcurrió hasta la llegada de los bomberos, que estimaron en más de 40 minutos. Durante la emergencia, vecinos y familiares se acercaron para colaborar y ayudar a controlar las llamas, que finalmente fueron extinguidas antes de la llegada de las dotaciones.

Por su parte, Urbanovich explicó, en declaraciones a un medio local, que el aviso fue recibido a las 7:42 a través del teléfono personal del jefe de cuerpo y no mediante el número de guardia del cuartel, que funciona las 24 horas y que, según indicó, no registró la comunicación.

El segundo jefe señaló que esta situación puede incidir en los tiempos de respuesta, debido a que los integrantes del cuerpo son voluntarios y muchos residen en Río Colorado. Una vez recibido el aviso, deben ser convocados y reunirse para conformar una dotación mínima que permita movilizar las unidades, de acuerdo con los protocolos de seguridad.

La diferencia entre el horario en que la familia sitúa el inicio del incendio y el momento en que el cuartel afirma haber recibido el aviso pone de manifiesto la necesidad de conocer con precisión cómo se desarrolló la comunicación de la emergencia y cuánto tiempo demandó cada etapa de la respuesta.

Qué ocurrió cuando llegaron los bomberos

Otro de los puntos que generó controversia fue lo sucedido cuando las dotaciones arribaron a la vivienda.

Según el relato de Fabiana y Antonio, el fuego ya estaba apagado y le solicitaron al personal que no ingresara a la casa. La familia negó que se hubieran producido agresiones físicas contra los bomberos y buscó aclarar las versiones que circularon en las redes sociales.

Urbanovich, en cambio, confirmó que se produjeron agresiones verbales contra el personal. Indicó que los bomberos llegaron con dos unidades y que, al recibir la información de que el incendio estaba extinguido y que no se requería su intervención, regresaron al cuartel por indicación del personal policial.

Ambas partes coincidieron en que, al momento de la llegada de las dotaciones, el fuego ya había sido apagado. Sin embargo, sus testimonios difieren respecto de las circunstancias que rodearon ese momento y del trato recibido por los bomberos.

El objetivo de las declaraciones, según expresó Urbanovich, fue aclarar lo sucedido y evitar que el conflicto se profundice. Por su parte, la familia damnificada manifestó que no busca agravar la polémica, sino explicar lo ocurrido durante una situación de extrema angustia.

La falta de voluntarios locales, un problema que preocupa

Más allá de las diferencias entre ambos relatos, la situación volvió a poner en discusión las condiciones en las que funciona el servicio de Bomberos Voluntarios de La Adela.

Urbanovich remarcó la importancia de incorporar integrantes que residan en la localidad, ya que la distancia que deben recorrer algunos bomberos para llegar al cuartel puede influir en el tiempo necesario para conformar una dotación.

Según explicó, se realizaron convocatorias para sumar personal, pero en la última oportunidad no se inscribieron vecinos de La Adela, mientras que sí hubo interesados de Río Colorado.

También pidió a la comunidad que utilice el número de guardia del cuartel ante una emergencia, debido a que las llamadas al 911 pueden ser derivadas inicialmente a Bomberos de Río Colorado.

El oficial destacó, además, el crecimiento de la institución en materia de equipamiento e infraestructura, con la incorporación de nuevas unidades y próximas obras de ampliación. En ese contexto, invitó a los vecinos a acercarse y conocer el funcionamiento del cuartel.

“El cuartel no es de los bomberos, el cuartel es de la gente”, expresó, al destacar el carácter comunitario de la institución.

Una familia que necesita reconstruir su hogar

Mientras se discuten las circunstancias del episodio, Fabiana y Antonio enfrentan las consecuencias materiales del incendio. Actualmente permanecen en la casa de la madre de Fabiana y necesitan reunir los recursos para reparar la habitación afectada, cuya pared quedó debilitada, además de reemplazar una puerta y una ventana.

También perdieron ropa, útiles escolares y mobiliario. Si bien ya recibieron camas y colchones gracias a la solidaridad de vecinos y familiares, todavía necesitan muebles para guardar las pertenencias de sus hijos y materiales para recuperar el espacio dañado.

La familia agradeció especialmente la colaboración de Manuel Ríos y sus compañeros de trabajo, de un vecino; Abustos y su familia, de otros vecinos, del intendente Duilio Minieri y del municipio de Río Colorado, que aportó un vehículo y personal para retirar los elementos quemados y colaborar con la limpieza.

También destacaron la ayuda económica de un grupo de jóvenes de La Adela y manifestaron su intención de registrar los gastos y conservar los comprobantes para transparentar el destino de las donaciones.

“Gracias a Dios, mis hijas están bien. Lo material se recupera”, expresó Fabiana, al valorar la asistencia recibida en medio de la emergencia.

La necesidad de esclarecer lo ocurrido y fortalecer la respuesta

El incendio dejó una familia obligada a reconstruir parte de su vivienda, pero también expuso cuestiones que requieren atención: el funcionamiento de los canales de comunicación ante una emergencia, los tiempos necesarios para reunir una dotación de bomberos y la necesidad de ampliar la participación de voluntarios locales.

Las explicaciones del cuartel permiten conocer algunas de las dificultades operativas, aunque las causas concretas de la demora y el desarrollo completo de la intervención requieren un esclarecimiento preciso.

A su vez, la situación invita a reflexionar sobre el trato que reciben quienes acuden a prestar asistencia y sobre la importancia de que los reclamos puedan expresarse sin agresiones, aun en circunstancias de desesperación.

La respuesta ante una emergencia no depende únicamente de la llegada de una unidad: también requiere comunicación eficaz, personal disponible, recursos adecuados y coordinación entre los distintos actores.

En La Adela, el episodio dejó planteado un desafío que va más allá de las diferencias entre los protagonistas: fortalecer el sistema de respuesta ante incendios, promover la incorporación de nuevos voluntarios y garantizar que, frente a una situación crítica, la comunidad cuente con un servicio preparado para actuar con la mayor rapidez posible.

 

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