Una celebración religiosa terminó en tragedia en la ciudad ecuatoriana de Guayaquil. Patricio Alfredo Sánchez Molinari, sacerdote de la iglesia Perpetuo Socorro, falleció el sábado después de ser golpeado por una gran cruz de madera que se desprendió de la pared ubicada detrás del altar mayor.
El episodio ocurrió mientras el religioso oficiaba la Eucaristía, con feligreses presentes en el templo y otras personas que seguían la ceremonia a través de una transmisión en vivo por internet.
Las imágenes registraron el momento en que la estructura cedió y cayó sobre el sacerdote, que se encontraba frente al altar. Inmediatamente después, los asistentes se acercaron para intentar auxiliarlo, mientras entre los presentes se escuchaban pedidos de ayuda.
“¡Padre, padre… llamen a una ambulancia!”, se oye decir a una mujer en la grabación.

La Arquidiócesis de Guayaquil confirmó el fallecimiento de Sánchez Molinari mediante un comunicado en el que expresó su pesar por lo ocurrido y acompañó a sus seres queridos.
En el mensaje, la institución religiosa señaló que el sacerdote “ha partido a la Casa del Padre para gozar de su presencia y su gloria”.
Además, manifestó su solidaridad con la familia redentorista, sus familiares y amigos, en medio del dolor provocado por la inesperada pérdida.
Hasta el momento, el comunicado no precisó si el religioso murió en el lugar del accidente o después de recibir asistencia médica. Tampoco se difundieron detalles técnicos sobre las condiciones de la cruz, el sistema de sujeción o las posibles causas que provocaron su desprendimiento.
Sánchez Molinari se desempeñaba como párroco de la iglesia Perpetuo Socorro, ubicada en la Vicaría Centro de Guayaquil, y pertenecía a la Congregación del Santísimo Redentor, una comunidad religiosa fundada en 1732 por san Alfonso María de Ligorio.
La parroquia mantiene un vínculo histórico con esta congregación. En 1866, el papa Pío IX le confió la custodia del icono original de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, una imagen de profunda importancia para la devoción católica.
La muerte del sacerdote provocó consternación entre quienes compartían su comunidad religiosa y entre las personas que presenciaron el episodio, ya fuera dentro del templo o a través de la transmisión digital.
Más allá de la conmoción por lo sucedido, el episodio deja interrogantes sobre las condiciones de seguridad de los elementos instalados en el interior de los templos.
Por ahora, no se conocieron precisiones oficiales sobre qué provocó la caída de la cruz ni si se iniciaron actuaciones para determinar las circunstancias del accidente. Esos datos serán fundamentales para esclarecer cómo una estructura ubicada detrás del altar pudo desprenderse mientras se desarrollaba una ceremonia religiosa.
El hecho, registrado durante una transmisión en directo, convirtió un momento habitual de oración en una escena dramática que quedó documentada ante los ojos de numerosos espectadores.
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